Autos abandonados: la Ciudad podrá reutilizarlos o cederlos a escuelas
Una nueva ley modifica el destino de los vehículos abandonados en la vía pública que no sean reclamados. Podrán ser compactados, incorporados al uso público por el Gobierno porteño o destinados a establecimientos educativos.
Si caminás por algunos barrios de la Ciudad, seguro viste autos abandonados ocupando espacio, juntando tierra y convirtiéndose en un problema para los vecinos. A partir de ahora, la Legislatura porteña modificó el destino de esos vehículos y el Gobierno de la Ciudad podrá reutilizarlos de forma útil.
La norma actualiza el procedimiento para los autos, motos y otros rodados que quedan en la vía pública sin dueño visible. Cuando nadie los reclama en el plazo establecido, ya no quedarán simplemente en depósitos municipales: podrán compactarse, incorporarse al patrimonio porteño para uso público o destinarse a escuelas y establecimientos educativos.
Según la nueva ley, el proceso comienza con la notificación al propietario registrado. Si no aparece ni regulariza la situación, el vehículo se considera abandonado y pasa a disposición de la Ciudad. Esto busca liberar espacio público, evitar focos de contaminación y dar un uso productivo a lo que antes terminaba oxidándose en un corralón.
En barrios como Villa Ortúzar, Villa Crespo o Almagro, los vecinos vienen reclamando hace tiempo por estos autos que obstruyen veredas, se usan como basurales improvisados o generan riesgos de incendio. La modificación legislativa responde, en parte, a esos reclamos vecinales que se repetían en las comunas.
Una de las novedades más relevantes es la posibilidad de ceder los vehículos a establecimientos educativos. Talleres de escuelas técnicas o secundarias con orientación automotriz podrán recibirlos para prácticas de mecánica, desarme o reciclaje de piezas. De esta manera, se transforma un problema urbano en una herramienta pedagógica.
También se prevé que algunos vehículos en buen estado puedan incorporarse directamente al uso público, ya sea para dependencias municipales, programas de transporte o fines específicos del Gobierno porteño. Los que no sirvan para nada de eso irán a compactación, con el consiguiente reciclaje de metales.
La medida llega en un contexto donde el estacionamiento en la vía pública es cada vez más conflictivo y donde los recursos municipales son limitados. Reutilizar estos autos abandonados evita el gasto de remoción y depósito prolongado, y al mismo tiempo genera valor para la comunidad.
Desde los grupos de vecinos, la reacción inicial es positiva, aunque con cautela. “Ojalá se aplique rápido, porque en mi cuadra hay dos autos que llevan más de un año sin moverse”, comentan en chats vecinales de la zona norte de la Ciudad. La clave pasará por la agilidad en los trámites y en que los plazos se cumplan efectivamente.
La ley también establece obligaciones para los dueños: mantener los vehículos en condiciones, no abandonarlos y responder ante las notificaciones. Quienes no lo hagan, perderán definitivamente el rodado.
Con esta modificación, la Ciudad busca ordenar el espacio público y dar soluciones concretas a un problema que se veía todos los días pero que nadie terminaba de resolver. Los vecinos de comunas como la 12, 14 y 15, donde la densidad de autos abandonados es mayor, serán los primeros en notar el cambio si el operativo se lleva adelante con eficiencia.