Antes del dato de inflación, un rubro clave rompió la tregua de precios: cuál es y cómo impacta
Los precios de los alimentos y bebidas volvieron a mostrar subas fuertes en los últimos días, según relevamientos privados. Esto ocurre justo antes de que el INDEC difunda el IPC de abril y afecta directamente el bolsillo de los porteños.
Los precios de los alimentos y bebidas volvieron a mostrar incrementos significativos en los últimos días, rompiendo la relativa estabilidad que se había registrado en las últimas semanas. Según relevamientos de consultoras privadas, este rubro clave para el bolsillo de los argentinos acumuló subas que superan el 4% solo en la primera quincena de abril.
El dato cobra relevancia porque se conoce justo antes de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publique el índice de precios al consumidor correspondiente al mes de abril. Fuentes del sector indicaron que el comportamiento de los alimentos será uno de los componentes que más presión ejerza sobre el IPC del cuarto mes del año.
Según un informe de la consultora LCG, los alimentos registraron un aumento promedio del 4,2% en las últimas dos semanas. Los mayores incrementos se observaron en frutas y verduras, lácteos y algunos cortes de carne. En paralelo, la Fundación Libertad y Progreso registró una suba del 3,8% en el rubro durante el mismo período.
Desde el Gobierno, hasta el momento no hubo declaraciones oficiales sobre este repunte. En las últimas semanas, funcionarios habían destacado la desaceleración que mostraban algunos precios, especialmente en el rubro de alimentos, como uno de los logros de la política económica.
El impacto en los hogares porteños es directo. Los alimentos representan alrededor del 25% de la canasta del IPC en el Gran Buenos Aires. Una aceleración en este rubro afecta de manera desproporcionada a los sectores de ingresos medios y bajos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto al consumo de comida.
"El aumento se explica en parte por ajustes de precios que venían postergados y por la estacionalidad de algunos productos", explicó un analista de precios consultado por este medio. "También influye la recomposición de márgenes en algunos eslabones de la cadena de comercialización", agregó.
En los supermercados de la Ciudad de Buenos Aires, los consumidores ya perciben los cambios. "Hace una semana que veo que todo sube otra vez", comentó una vecina de Balvanera mientras realizaba sus compras. "El kilo de tomate pasó de 800 a más de 1.000 pesos en pocos días", detalló.
Desde la Secretaría de Comercio no se realizaron anuncios de intervención ni se reactivaron programas de precios acordados. Fuentes del sector supermercadista indicaron que, por el momento, los aumentos responden a costos de reposición y no a una decisión coordinada de remarcación generalizada.
El próximo dato del INDEC se conocerá el 14 de mayo. Los analistas privados estiman que la inflación general de abril rondaría el 4%, aunque el rubro alimentos podría ubicarse por encima de ese promedio.
Resta ver si este repunte es un fenómeno puntual o el inicio de una nueva fase de aceleración de precios. Por ahora, el impacto se siente en el día a día de los porteños que ven cómo el costo de la comida vuelve a presionar sus presupuestos familiares.