Cosecha récord: cómo impacta El Niño en el ingreso de dólares del campo
La fuerte influencia del fenómeno climático generó una cosecha récord que se traduce en mayores exportaciones y un alivio para las reservas del Banco Central. Franco Pellegrini explica el impacto en el bolsillo y en la macro.
La cosecha gruesa 2025/2026 cerró con números que hace un año parecían imposibles: más de 130 millones de toneladas entre soja, maíz y girasol. El principal responsable fue El Niño, que trajo las lluvias justas en el momento justo y permitió rindes que en muchas zonas superaron los 50 quintales de soja por hectárea.
En números, el campo argentino va a liquidar este año alrededor de 38.000 millones de dólares más que en la campaña anterior. Para ponerlo en contexto: es plata que entra al país por exportaciones y que, en gran parte, termina en las arcas del Banco Central después del pago de retenciones.
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Indirectamente mucho. Más dólares en las reservas le dan aire al Gobierno para mantener un tipo de cambio más estable, evitar devaluaciones bruscas y, eventualmente, bajar la inflación. El comerciante de Once que tiene que pagar la mercadería importada lo siente en el precio del dólar blue y en la disponibilidad de insumos.
El dato clave es que el 70% de la cosecha ya fue vendida y liquidada entre abril y julio. Los productores aprovecharon los precios internacionales relativamente altos y un clima que les permitió cosechar sin mayores demoras. Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la soja rinde en promedio 42 qq/ha, casi 15% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Traducido al lenguaje del mostrador: cada millón de dólares que ingresa por exportaciones agropecuarias equivale a unos 800.000 dólares que, después de retenciones y gastos, terminan fortaleciendo las reservas. Con la cosecha récord, el Central ya acumuló en lo que va del año más de 9.000 millones de dólares netos por la vía agroindustrial.
Sin embargo, no todo es color de rosa. El exceso de humedad en algunas zonas del norte generó problemas de calidad en el maíz tardío y aumentó los costos de secado. Además, los productores advierten que el fenómeno de La Niña que se espera para la segunda mitad del año podría complicar la siembra de la campaña 2026/2027.
Para el Gobierno, este ingreso extra de dólares llega en un momento clave. Permite financiar importaciones sin presionar tanto el mercado cambiario y da margen para seguir acumulando reservas de cara a 2027. Los analistas estiman que el superávit comercial agropecuario podría cerrar el año cerca de los 45.000 millones de dólares.
¿Qué puede pasar de acá en adelante? Si se mantiene el ritmo de liquidación, es probable que el dólar blue siga con tendencia a la baja relativa y que las tasas de interés en pesos sigan siendo atractivas para el ahorrista. Para el comerciante que remarca precios los lunes, significa que el costo de reposición de mercadería importada no debería dispararse en los próximos meses.
En resumen, El Niño no solo llenó las chacras, también está llenando las arcas. El desafío ahora es que ese ingreso de dólares se traduzca en estabilidad y no se diluya en mayores gastos públicos o en una relajación fiscal que después se pague con más inflación.