Economía

Diviiino cierra en Palermo: de facturar u$s 60.000 a caer 20% en ventas

Uno de los restaurantes más trendy de Palermo baja sus persianas después de seis años. Sus socios tomaron rumbos separados en medio de una fuerte caída en las ventas durante 2025.

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Taza de café humeante sobre la mesa de un bar porteño
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Diviiino, uno de los restaurantes más icónicos y “cool” del circuito gastronómico de Palermo, anunció el cierre definitivo de sus puertas. El local que supo facturar hasta 60.000 dólares por mes en sus mejores épocas cierra después de seis años de recorrido, en un contexto donde las ventas cayeron un 20% durante 2025.

Los cuatro socios que impulsaron el proyecto desde el principio decidieron tomar caminos separados. Según trascendió, la combinación de costos crecientes, menor flujo de clientes y un mercado gastronómico cada vez más competitivo terminó pesando más que la marca que habían construido.

En números, el local había alcanzado un pico de facturación mensual de u$s 60.000 en sus años dorados, cuando las reservas se agotaban con semanas de anticipación y el público joven y extranjero llenaba la terraza y el salón principal. Ese nivel de ingresos permitió recuperar la inversión inicial en menos de dos años y generar un margen atractivo para los inversores.

Sin embargo, el año pasado el panorama cambió. La caída del 20% en las ventas se sintió fuerte en un rubro donde los márgenes ya son ajustados. Alquileres en dólares, salarios, insumos importados y servicios terminaron comiendo gran parte de la rentabilidad. Para un comerciante, esto se traduce en tener que remarcar precios cada dos semanas y ver cómo los clientes empiezan a elegir opciones más económicas.

“Cuando los costos suben más rápido que lo que podés aumentar el ticket promedio, el negocio se pone rojo”, explican quienes conocen el día a día de la gastronomía porteña. En el caso de Diviiino, el público que antes pagaba sin mirar la cuenta empezó a espaciar las visitas o a optar por compartir platos.

El barrio de Palermo sigue siendo uno de los polos gastronómicos más fuertes de la ciudad, pero también uno de los más saturados. En los últimos años abrieron decenas de nuevos locales, muchos de ellos con conceptos similares: carta corta, estética cuidada y precios premium. Esa sobreoferta, sumada a una demanda que no creció al mismo ritmo, generó una fuerte competencia por el cliente.

Los socios, que venían de backgrounds diferentes (desde el mundo corporativo hasta la gastronomía misma), optaron por no seguir adelante con el proyecto. Cada uno tomará ahora un rumbo distinto: algunos volverán al empleo asalariado, otros probarán suerte en nuevos formatos más chicos o delivery.

¿Qué significa esto para el sector? En la ciudad de Buenos Aires, la gastronomía emplea a miles de personas y es uno de los rubros que más rápido siente los cambios en el consumo. Cuando un lugar referente cierra, suele ser señal de que el ajuste está llegando al hueso.

Para el lector que sale a comer afuera, el cierre de Diviiino puede pasar casi desapercibido en un primer momento. Pero en el mediano plazo implica menos opciones en la zona y, probablemente, una recomposición de precios en los locales que queden. Los que sobrevivan tendrán que ajustar su oferta, achicar costos o apostar a diferenciales más fuertes.

Desde el punto de vista macro, la gastronomía viene reflejando la misma tendencia que se ve en otros consumos: las familias y los grupos de amigos cuidan más el gasto. Un almuerzo o cena que antes era rutina pasó a ser una ocasión especial. Eso explica por qué muchos locales que antes funcionaban de martes a domingo ahora solo abren los fines de semana.

El caso de Diviiino no es aislado. En los últimos meses varios restaurantes y bares de Palermo, Villa Crespo y otros barrios trendy anunciaron cierres o cambios de manos. La diferencia en este caso es que se trata de un lugar que había logrado posicionarse como referente entre el público más joven y exigente.

Para ponerlo en contexto: si un local facturaba u$s 60.000 y ahora vende 20% menos, eso equivale a casi u$s 12.000 menos por mes. En un negocio con márgenes netos que rara vez superan el 15-20%, esa diferencia suele ser la que separa la rentabilidad de la pérdida mensual.

Los dueños ya comunicaron al equipo el cierre y están terminando los últimos servicios esta semana. El local cerrará sus puertas de manera definitiva en los próximos días. Después, el espacio probablemente pase a otro emprendimiento, como ha ocurrido con muchos locales en la zona.

Mientras tanto, los cuatro exsocios cierran un capítulo que les dejó experiencia, contactos y también algunas lecciones duras sobre cómo funciona realmente la gastronomía en la Argentina de los últimos años.

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