Economía

La bomba demográfica que amenaza las jubilaciones: menos aportantes para un sistema que crece

La caída de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la informalidad laboral reducen la cantidad de trabajadores que financian las jubilaciones. Qué implica este cambio demográfico para tu bolsillo y el futuro del sistema previsional.

Publicado el 21 de julio de 2026, 09:25 hs

Gráfico de pirámide poblacional argentina envejecida con menos jóvenes y más adultos mayores
El Cronista

En los próximos 20 años, la relación entre aportantes y jubilados en Argentina se va a achicar de manera drástica. Hoy, según datos del Ministerio de Trabajo y de la ANSES, hay aproximadamente 1,8 trabajadores formales por cada beneficiario del sistema previsional. Hace 30 años esa relación era de casi 3 a 1. Traducido: cada vez hay menos gente pagando las jubilaciones de los que ya están retirados.

El dato clave: la natalidad en el país cayó a 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). Al mismo tiempo, la esperanza de vida subió: un varón que se jubila a los 65 años puede esperar vivir hasta los 78 o 80, y una mujer hasta los 82. Eso significa más años cobrando la jubilación y menos años aportando.

¿Por qué importa esto para tu bolsillo?

Si estás trabajando en blanco hoy, una parte importante de tus aportes (el 11% que te descuentan más lo que pone tu empleador) se va directamente a pagar las jubilaciones actuales. Cuando vos te jubiles, va a haber menos gente detrás tuyo haciendo lo mismo. Eso genera presión sobre el sistema: o suben las contribuciones, o bajan las jubilaciones en términos reales, o el Estado tiene que poner plata de otro lado (impuestos o emisión).

Los especialistas consultados coinciden en que el problema ya no es solo demográfico. La informalidad laboral juega un rol central: casi 4 de cada 10 trabajadores no aportan al sistema. Eso reduce aún más la base de sustentabilidad. Un estudio reciente de la Universidad Di Tella estima que si la informalidad no baja del 35%, el agujero previsional va a superar el 2% del PBI para 2040.

Qué pasa en los números

Según proyecciones del Banco Mundial adaptadas al caso argentino, para 2050 la población mayor de 65 años va a pasar del 12% actual a casi el 22%. Eso implica que por cada 100 personas en edad de trabajar, habrá casi el doble de jubilados que hoy. Si el empleo formal no crece fuerte, el sistema se vuelve insostenible sin reformas.

"El desafío es doble", explica un economista previsional consultado. "Por un lado, hay que incentivar la natalidad y la inmigración calificada; por el otro, hay que formalizar la economía. Sin eso, cualquier ajuste en la edad jubilatoria o en las fórmulas de movilidad solo posterga el problema".

Qué pueden hacer los gobiernos (y qué no)

Subir la edad jubilatoria es una de las medidas que más se discuten en el mundo. En Argentina ya se habla de llevarla de 60/65 a 65/67 años en forma gradual. Pero eso solo resuelve parte del tema. Otra opción es fomentar el ahorro privado voluntario (como los seguros de retiro o fondos de pensión), pero la inflación crónica y la falta de confianza en el peso lo complican.

Para el comerciante de Once que tiene que pagar aportes de sus empleados, esto se traduce en costos laborales más altos. Para el joven que recién entra al mercado, significa que no puede contar solo con la jubilación estatal cuando llegue a los 65.

En números:

  • Tasa de fecundidad: 1,4 hijos por mujer (2023)
  • Esperanza de vida al nacer: 76,5 años
  • Informalidad laboral: 34,8% (INDEC, último dato)
  • Relación aportantes/jubilados: 1,8 (estimado 2024)

Si la tendencia se mantiene, los analistas advierten que en menos de 15 años el sistema va a requerir transferencias del Tesoro cada vez más grandes. Eso, en un país con déficit fiscal crónico, significa o más impuestos, o menos gasto en otras áreas, o más deuda.

Para tu bolsillo, la recomendación de los especialistas es clara: no dependas exclusivamente de la jubilación pública. Ahorrar por tu cuenta, aunque sea poco, en instrumentos que protejan contra la inflación (dólar, UVA, o fondos comunes) puede marcar la diferencia cuando llegue el momento.

El cambio demográfico ya está en marcha. La pregunta es si la economía y el mercado laboral van a poder adaptarse a tiempo.

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