Economía

La cuenta fiscal de Milei: qué impuestos sostienen la recaudación mientras el IVA sigue en caída

En octubre la recaudación nacional creció 0,7% real, pero el IVA cayó 8,2% por duodécimo mes consecutivo. Ganancias, derechos de exportación y combustibles explican el sostén de los ingresos fiscales.

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La recaudación tributaria creció en septiembre pero el IVA acumula once meses de caída real
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La recaudación nacional de octubre volvió a mostrar una mejora real, aunque leve, pero detrás del número general se esconde una foto mucho más heterogénea. Los ingresos fiscales totalizaron $21,6 billones, con un crecimiento nominal del 33,7% interanual que, una vez descontada la inflación, se tradujo en una suba real de alrededor del 0,7% según estimaciones del IARAF.

El dato positivo tiene un asterisco grande: el principal impuesto del país no acompaña. El IVA neto de devoluciones cayó 8,2% en términos reales durante octubre y ya acumula doce meses seguidos de retrocesos. Esto no es un detalle técnico; el IVA es el impuesto que mejor refleja el movimiento del consumo interno, y su comportamiento sigue señalando debilidad en la demanda de los hogares y las empresas.

En números: el IVA recaudó $7,03 billones en octubre, con un aumento nominal del 21,8%. Pero como la inflación corrió más, el resultado real fue negativo. El componente impositivo (el que viene del mercado interno) bajó 1,7% real, mientras que el IVA aduanero se desplomó 28,3%. En el acumulado de los primeros diez meses del año, la caída real del IVA llega al 6,7%.

¿Qué está sosteniendo entonces la recaudación? Principalmente tres impuestos: Ganancias, derechos de exportación y el impuesto a los combustibles. Cada uno con su propia historia y con matices que hay que mirar antes de sacar conclusiones apresuradas.

Ganancias aportó $5,08 billones en octubre, un salto nominal del 55,1% y una mejora real del 16,9%. El dato parece fuerte, pero gran parte del aumento se explica por mayores anticipos de sociedades y personas humanas vinculados al período fiscal 2025, más retenciones y el segundo anticipo correspondiente a 2026. Además, hubo cambios en el calendario de pagos: el saldo de las declaraciones juradas de personas humanas que se pagaba en junio de 2025 se corrió a julio de 2026, y la presentación del ejercicio 2025 se prorrogó hasta noviembre. Traducido: no necesariamente las empresas y los hogares están ganando más en términos reales; parte del salto es contable y de timing.

El mayor aumento porcentual lo registraron los derechos de exportación: $870.052 millones, un 238,4% más en términos nominales y cerca del 155% en términos reales según IARAF. Acá también hay que leer con lupa. En 2025 hubo varios adelantos de pagos por las rebajas transitorias de alícuotas, lo que dejó una base de comparación muy baja. A eso se sumaron mejores precios de los granos y los hidrocarburos. El dato sí coincide con la transformación que se viene dando en el comercio exterior: entre enero y agosto las exportaciones de Combustibles y Energía crecieron casi 49% interanual, con el petróleo crudo aportando más de u$s 2.300 millones adicionales respecto del año anterior.

El impuesto a los combustibles, por su parte, recaudó $688.197 millones, con un aumento nominal del 51,1% y una mejora real de 13,9%. Este tributo responde tanto a la actividad económica como a la propia estructura y actualización del impuesto.

En el otro extremo, varios impuestos mostraron caídas importantes: los impuestos internos bajaron 33,8% real y los derechos de importación 31,9%. Los recursos de la Seguridad Social, en cambio, tuvieron una leve mejora real del 0,9%.

¿Qué significa esto para tu bolsillo y para el comerciante que tiene que remarcar precios el lunes? El IVA sigue siendo la señal más clara de que el consumo interno todavía no repuntó con fuerza. Mientras tanto, la recaudación se sostiene con tributos que dependen más del comercio exterior, de los precios internacionales y de ajustes de calendario que no siempre reflejan una economía más robusta.

Para ponerlo en contexto: si tu sueldo no se ajusta al ritmo de la inflación y el IVA (que pagás cuando vas al súper o cargás nafta) viene cayendo, es porque el consumo está comprimido. Los impuestos que sí crecen, en muchos casos, no vienen de mayor actividad interna sino de otros factores.

El Gobierno presentó y luego desmintió un proyecto para gravar la operatoria de CEDEARs, lo que volvió a poner el debate tributario en el centro de la escena. Más allá de ese traspié, la estructura de la recaudación sigue mostrando que no todos los impuestos se mueven por las mismas razones ni tienen el mismo significado económico.

Si la tendencia del IVA no se revierte, será difícil sostener una recuperación genuina del consumo. Por ahora, la cuenta fiscal se mantiene a flote gracias a Ganancias, retenciones y combustibles, pero con una base que sigue siendo frágil.

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