La mora de las PyMEs llega al 17,7% y crece la presión por soluciones en el Congreso
Un mapa nacional elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad y APYME revela que la mora de las microempresas alcanzó el 17,6% y la de las PyMEs el 8,2%. La deuda en mora creció 840% en términos reales en dos años, mientras el crédito se estancó.
El kilo de asado, el alquiler o la cuota del banco: todo eso que el comerciante de Once siente en la caja cada lunes. Ahora, un mapa nacional muestra que la asfixia financiera de las PyMEs ya es un problema estructural.
Según el relevamiento presentado en el Senado por los senadores Mariano Recalde y Eduardo “Wado” de Pedro, la mora de las microempresas llegó al 17,6%. Entre las PyMEs la tasa alcanza el 8,2%, más del doble que el 3,9% de las grandes empresas. El dato clave: la deuda en mora creció 840% en términos reales entre agosto de 2024 y septiembre de 2026, mientras que la deuda total solo subió 72,3%.
En números: el stock real de deuda total de las empresas alcanzó los $87,94 billones en septiembre, de los cuales $3,51 billones están en mora. La serie está deflactada por inflación, por lo que las cifras reflejan poder de compra real.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y el del comerciante?
Para el que tiene un negocio chico, significa que cada vez es más difícil pagar las obligaciones. La mitad de las empresas en mora lleva entre tres y 13 meses en esa situación. La antigüedad mediana antes de caer en default es de seis meses. No es un atraso de una semana: es un problema que se arrastra.
El crédito tuvo dos caras. Hasta mediados de 2025, se expandió, pero casi todo fue para las grandes empresas. Después se estancó, pero la cantidad de PyMEs que entraron en mora siguió subiendo mes a mes. Traducido: las chicas quedaron afuera del crédito y, al mismo tiempo, se fueron complicando más.
Por actividad, la cosa se pone aún más fea. Entre las microempresas, gastronomía lidera con una mora del 29,2%, seguida por construcción (27,5%), minería (23,9%), industria de bienes de consumo (20,7%) y comercio de necesidades básicas (18,7%). En todos los rubros se repite la misma lógica: cuanto más chica la empresa, mayor la mora.
En construcción, por ejemplo, la tasa cae de 27,5% en microempresas a 7,6% en las grandes. En gastronomía, la diferencia es brutal: 29,2% versus 2,7%. El comerciante de barrio lo siente en la caja: costos que suben, ventas que no acompañan y el banco que no espera.
Los cheques rechazados acompañan esta foto. Entre enero de 2025 y septiembre de 2026 se multiplicaron por 2,5 y el monto real involucrado subió 137,8%. En septiembre fueron 137.100 cheques por $497.800 millones. El 99,3% por falta de fondos.
Otro dato que preocupa: de las empresas que refinanciaron entre abril y septiembre de 2026, el 45,3% volvió a caer en mora y solo el 17,8% mejoró su situación. Es decir, hay casi 2,5 veces más refinanciados que volvieron a default que los que lograron salir adelante. No alcanza solo con patear la pelota.
Además, hay una fuerte conexión con la mora fiscal. Al menos 19,7% de las empresas con mora bancaria también tiene deuda con el fisco. Ese porcentaje sube al 28,65% entre las microempresas en la situación más grave del BCRA.
Por provincia, el mapa no es uniforme. San Luis lidera con 22,2% de empresas en mora, seguido por Formosa (21,7%), La Rioja (20,9%), Santa Cruz y Santiago del Estero (19,5%). En el otro extremo aparecen La Pampa (6,9%), Santa Fe (10,1%), CABA (10,6%) y Buenos Aires (12%).
El mapa fue presentado en el Senado mientras se discuten proyectos para aliviar el endeudamiento de familias y empresas. La economista Delfina Rossi, responsable del estudio, habló de “asfixia financiera” y advirtió que sin recuperación de la actividad no alcanza ninguna refinanciación.
Desde APYME, su presidente Julián Moreno reclamó medidas concretas para sostener las unidades productivas. “Si no hacemos algo hoy, se dificultará la recuperación de la actividad económica”, señaló.
Para el lector común, el mensaje es claro: detrás de estos números hay miles de negocios que están peleando por no cerrar. El comerciante que tiene que remarcar precios el lunes sin saber si va a poder pagar el alquiler ni la luz. La inflación ya no es solo el problema central; ahora se suma una mora que se está comiendo el margen de las empresas más chicas.
Si la tendencia se mantiene, los analistas esperan que la presión en el Congreso crezca. El mapa deja en evidencia que el problema no es solo de liquidez, sino de capacidad de pago sostenida. Y eso, tarde o temprano, termina impactando en empleo, en precios y en el bolsillo de todos.