Economía

Las preguntas sobre Argentina que Guzmán escuchó en los pasillos del FMI

El exministro Martín Guzmán reveló en Tailandia las dudas que circulan en el FMI sobre la sostenibilidad política del programa económico actual, el financiamiento del próximo año y las tensiones fiscales que se vienen.

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Las preguntas sobre Argentina que Guzmán escuchó en los pasillos del FMI
El Cronista

En el marco de la cumbre anual del FMI y el Banco Mundial que se desarrolla en Tailandia, el exministro de Economía Martín Guzmán dialogó con El Cronista y compartió las principales preguntas que circulan entre funcionarios, analistas y operadores sobre el futuro de la economía argentina.

Guzmán, que actualmente participa de estas reuniones para discutir temas de deuda global desde una perspectiva impulsada también desde el Vaticano, distinguió dos grandes problemas de deuda: el de los países avanzados, con niveles más altos y tasas de interés que se mantienen elevadas, y el de las economías de ingresos bajos y medios que enfrentan crisis abiertas desde la guerra en Ucrania. Según su visión, la inacción actual se parece a lo que ocurrió en América Latina en los años 80.

Uno de los ejes centrales de la charla fue el cambio de postura del FMI. Guzmán señaló que durante las negociaciones de 2021-2022 el organismo se adaptó a la realidad argentina, pero que ahora volvió a su línea tradicional de ajustes fiscales rápidos y contractivos. El objetivo principal, dijo, parece ser que el país pueda pagar rápido al FMI más que lograr una recuperación sostenida de la actividad.

Para la Argentina actual, esto genera una tensión clara. El principal problema hoy es la caída de la actividad económica, y las metas fiscales que se vienen para fin de año pueden complicarse por la baja en la recaudación. Aunque el gobierno de Milei ya recibió varios waivers por incumplimientos, Guzmán advierte que el esquema aprobado recientemente por el directorio del FMI prioriza consolidaciones fiscales más rápidas.

El vínculo entre Argentina y el FMI tiene, según Guzmán, un fuerte componente político. Estados Unidos decidió apoyar financieramente al gobierno actual para fortalecer su posición electoral, tal como lo expresó el propio Trump. Ya se desembolsaron unos 15.000 millones de dólares adicionales a lo tomado durante la gestión de Macri. Sin embargo, eso no alcanzó para anclar expectativas y se sumaron medidas como la compra de pesos por parte del Tesoro norteamericano y un swap de monedas.

El año que viene Argentina deberá hacer pagos netos al FMI por unos 5.700 millones de dólares. La pregunta que más se repite en los pasillos de la cumbre es de dónde van a salir los recursos para cubrir el programa financiero, sobre todo porque el acceso al mercado local de deuda está cerrado y la situación se complicó en las últimas semanas.

Caputo ha mencionado que el bache se cubriría con el swap con China, pero Guzmán remarca que eso implica manejar un conflicto geopolítico entre Estados Unidos y China. La alternativa sería volver a pedir más al FMI, pero las condiciones de ese eventual apoyo dependerían mucho del resultado de las elecciones de medio término en EE.UU. y de la posición que tomen los países europeos.

La principal duda que Guzmán escuchó sobre el programa argentino es su sostenibilidad política. Las consecuencias sociales del ajuste generan interrogantes sobre cuánto tiempo se podrá mantener este esquema. Eso también explica por qué, en un contexto de suba de rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano, Argentina fue el país emergente que peor desempeño tuvo en los mercados, con un aumento del riesgo país que no se explica solo por factores externos.

En resumen, las conversaciones en Tailandia dejan en evidencia que, más allá de los números fiscales, la gran incógnita que circula en los pasillos del FMI es qué esquema de política económica vendrá después y si el actual modelo podrá sostenerse políticamente ante el impacto en la actividad y en el bolsillo de la gente.

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