Economía

Más informalidad y el avance de la IA: la señal de alerta de los empresarios por el empleo

Durante el 62º Coloquio de IDEA, empresarios y especialistas advirtieron que el aumento de la informalidad laboral y la irrupción de la inteligencia artificial amenazan la creación de empleos formales, la productividad y la sostenibilidad del sistema previsional. Destacaron la urgencia de reformas y mayor capacitación.

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Red neuronal abstracta con nodos de luz conectados
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La informalidad laboral en la Argentina sigue siendo uno de los problemas estructurales más graves y ahora se suma un nuevo actor que acelera la preocupación: el avance de la inteligencia artificial. Eso fue lo que quedó claro en uno de los paneles centrales del 62º Coloquio de IDEA, donde empresarios, economistas y especialistas en recursos humanos pusieron el foco en el futuro del empleo formal.

En números, la informalidad ronda el 45% según las últimas mediciones del INDEC. Eso significa que casi la mitad de los trabajadores no tienen aportes jubilatorios, obra social ni indemnización. Para el sistema previsional, que ya está en rojo, esta realidad es una bomba de tiempo: menos gente aportando hoy implica menos jubilaciones sostenibles mañana.

¿Qué significa esto para tu bolsillo? Si trabajás en negro, perdés derechos laborales básicos y, a la larga, una jubilación digna. Para las empresas, mantener parte de la planta en informalidad reduce costos pero también limita el acceso a crédito, la profesionalización y la inversión en tecnología.

El otro gran tema que inquietó a los presentes fue el impacto de la IA. Herramientas de inteligencia artificial ya están reemplazando o modificando tareas repetitivas en sectores como atención al cliente, contabilidad básica, diseño gráfico y hasta análisis de datos. Según estimaciones que se mencionaron en el coloquio, en los próximos años entre el 20% y el 30% de las tareas actuales podrían automatizarse en mayor o menor medida.

"No se trata de que las máquinas nos reemplacen a todos, sino de que las empresas que no adopten estas tecnologías van a perder competitividad", señaló uno de los expositores. La clave, coincidieron varios, pasa por la capacitación: hay que formar a la gente para que trabaje junto a la IA, no en competencia con ella.

Desde la lente del comerciante, esto se ve en el día a día. Un negocio de Once que hoy emplea cinco personas en tareas administrativas puede, con las herramientas adecuadas, reducir esa necesidad a dos o tres. El ahorro es inmediato, pero ¿qué pasa con esos trabajadores desplazados? Si no se los readapta, terminan engrosando la informalidad o el desempleo.

Los empresarios también pidieron con insistencia una reforma laboral que modernice las relaciones de trabajo. Argumentaron que la legislación actual, pensada para otro contexto, desalienta la contratación formal y hace que muchas pymes prefieran quedarse chicas o trabajar con monotributistas antes que tomar empleados en regla.

"Necesitamos reglas claras que den previsibilidad tanto al empleador como al trabajador", fue uno de los reclamos más repetidos. Sin embargo, también reconocieron que cualquier cambio debe contemplar la protección de los derechos adquiridos y evitar que se profundice la brecha entre formales e informales.

Para ponerlo en contexto: la productividad argentina lleva años estancada. Mientras países de la región avanzan en digitalización, acá la combinación de altos costos laborales no salariales, inflación crónica y ahora la disrupción tecnológica genera un cóctel complicado. Los especialistas advirtieron que, sin reformas profundas, la creación de empleo formal seguirá siendo muy lenta incluso en períodos de crecimiento.

¿Qué pueden hacer las empresas desde ya? Invertir en capacitación continua, repensar los perfiles que necesitan y diseñar planes de reconversión para aquellos roles que la IA va a modificar. Del lado del Estado, la señal que esperan es claridad regulatoria y políticas activas de formación profesional.

El mensaje que salió del Coloquio de IDEA es que el problema no es nuevo, pero se está acelerando. La informalidad ya era alta; la IA la puede agravar si no se actúa rápido. Para el trabajador común, la recomendación es clara: invertir en habilidades que las máquinas todavía no pueden replicar fácilmente, como creatividad, resolución de problemas complejos y capacidad de adaptación.

Si la tendencia se mantiene, los próximos años van a exigir cambios profundos tanto en las empresas como en las políticas públicas. El empleo del futuro va a ser distinto. La pregunta es si estamos dispuestos a prepararnos para él.

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