Economía

Menos ingresos y mayor morosidad: el 54% de los argentinos tuvo atrasos en pagos

Un informe privado revela que más de la mitad de los argentinos enfrentó problemas para cumplir con sus obligaciones financieras. El crédito se usa cada vez más para cubrir gastos corrientes ante la pérdida de poder adquisitivo.

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Pantalla con un gráfico de línea ascendente representando inflación
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Según un informe privado difundido esta semana, el 54% de los argentinos dejó de pagar alguna obligación o registró al menos un atraso en los últimos meses. La combinación de menores ingresos y el uso creciente del crédito para solventar gastos diarios explica gran parte de esta tendencia.

El estudio, realizado por una consultora especializada en el sector financiero, muestra que la morosidad se profundizó en 2026 como consecuencia directa de la pérdida de poder adquisitivo. Las familias recurren cada vez más a tarjetas de crédito, préstamos personales y financieras para cubrir necesidades básicas, lo que termina presionando el nivel de endeudamiento.

Para ubicarse en el contexto local, el porcentaje representa a más de la mitad de la población adulta con algún tipo de compromiso financiero. Esto incluye desde cuotas de tarjetas y préstamos bancarios hasta servicios públicos y expensas. El informe destaca que, en muchos casos, los atrasos se concentran en los sectores de ingresos medios y medios-bajos, donde el ajuste del presupuesto familiar es más ajustado.

El uso del crédito para gastos corrientes, antes reservado principalmente a bienes durables o emergencias, se convirtió en una herramienta habitual para llegar a fin de mes. Esta situación genera un círculo difícil de romper: se paga una deuda con otra, se refinancian saldos y los intereses terminan comiendo una porción cada vez mayor de los ingresos.

El documento también señala que la morosidad no se distribuye de manera uniforme. En el interior del país los números son ligeramente superiores a los del AMBA, aunque la diferencia no es significativa. Además, las familias con hijos en edad escolar o con gastos de salud registran tasas más altas de atrasos.

Desde el punto de vista de las entidades crediticias, este escenario representa un desafío para el otorgamiento futuro de préstamos. Muchas ya endurecieron los requisitos y aumentaron las tasas de interés para compensar el mayor riesgo de incumplimiento.

El informe recomienda a los deudores priorizar el pago de obligaciones con mayores tasas de interés y evitar tomar nueva deuda para cubrir la anterior. También sugiere buscar alternativas de refinanciación formal antes de caer en atrasos prolongados que puedan afectar el historial crediticio.

En un año marcado por alta inflación y ajustes recurrentes en tarifas y precios, el 54% de morosidad o atrasos se consolida como uno de los indicadores más claros del deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos. Las próximas semanas serán clave para ver si esta tendencia se estabiliza o si continúa profundizándose hacia fin de año.

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