Milei reestructura aval de deuda de Aerolíneas Argentinas y reduce respaldo del Estado
El Gobierno modificó la garantía del Tesoro por casi u$s 95 millones, un 38% menos que el aval anterior. La medida extiende plazos, otorga 12 meses de gracia y mantiene contragarantías con ingresos del exterior.
El Gobierno nacional, a través del Decreto 758/2026 publicado este miércoles en el Boletín Oficial, reestructuró el aval del Tesoro que respalda una deuda de Aerolíneas Argentinas con el Banco Nación. La operación reduce el monto garantizado en alrededor de 38% y extiende los plazos de pago.
El nuevo aval cubre hasta u$s 94,7 millones más intereses, frente a los u$s 151,7 millones del aval otorgado en 2024. Esto implica una baja de casi u$s 57 millones en el capital máximo respaldado por el Estado. Además, el esquema incluye 36 meses de vigencia con 12 meses de gracia.
La medida llega después de que Aerolíneas negociara directamente con el Banco Nación una reducción del saldo de la deuda y una extensión de los vencimientos. El decreto, firmado por Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, simplemente adapta la garantía estatal a las nuevas condiciones acordadas entre la aerolínea y la entidad bancaria.
En números: el respaldo del Tesoro baja de u$s 151,7 millones a u$s 94,7 millones. Eso equivale a una reducción de casi 38%. El origen de la deuda se remonta a la compra de 20 aviones Embraer 190 que ingresaron al país entre 2010 y 2011.
¿Qué significa esto para el bolsillo del Estado y para Aerolíneas?
No se trata de una condonación ni de un subsidio directo. Aerolíneas sigue siendo la responsable exclusiva de la deuda. Si en algún momento el Tesoro tuviera que pagarle al Banco Nación por un eventual incumplimiento, la empresa deberá reembolsar ese dinero al Estado. Para respaldar esa obligación, se mantiene la cesión de determinados ingresos que genera la compañía en el exterior.
Esas contragarantías incluyen los cobros por ventas de pasajes con tarjetas Mastercard y Visa procesados a través de Worldpay en Estados Unidos, más los pagos que recibe vía IATA a través de los sistemas BSP (para agencias de viajes) y CASS (para carga). Queda excluido lo que se genera en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La cesión tiene segundo grado de prelación y solo se activa tras 15 días de mora después de una intimación formal.
Traducido: el Gobierno le da más tiempo a Aerolíneas para ordenar sus pagos, pero no le regala plata. El Estado reduce su exposición máxima y se cubre con ingresos que la aerolínea genera afuera del país.
En el contexto actual, donde el Ejecutivo busca achicar el déficit fiscal, esta reestructuración permite oxigenar la caja de Aerolíneas sin aumentar el gasto público. La compañía arrastra esta deuda desde la incorporación de la flota Embraer hace más de 15 años y ya había recibido un aval por más de u$s 159 millones en 2024, que luego se ajustó a u$s 151,7 millones.
El directorio del Banco Nación aprobó la nueva refinanciación el 20 de febrero de este año. Con el decreto publicado hoy, el aval estatal se alinea a esas condiciones: menos monto, más plazo y un año sin pagos de capital.
Para ponerlo en contexto, la deuda original estaba atada a gastos de capital y refinanciación de la compra de aeronaves. Ahora el esquema es más manejable tanto para la aerolínea como para el balance del Tesoro Nacional.
El movimiento se enmarca en la política de la actual gestión de intentar ordenar las cuentas de las empresas públicas sin cerrarlas ni subsidiarlas de manera indefinida. Aerolíneas deberá cumplir con el reembolso si el aval se ejecuta y el Estado cuenta con una red de seguridad vía los ingresos internacionales.
Si la tendencia se mantiene, esta reestructuración debería permitirle a la compañía tener mayor previsibilidad financiera en los próximos tres años, siempre y cuando logre cumplir con las obligaciones renegociadas.