Economía

Por qué las tasas de interés en Argentina podrían subir hasta fin de año

Mientras en la región las tasas bajan, en la Argentina el BCRA mantiene un escenario diferente. Analizamos los factores que podrían empujar un aumento de las tasas de interés de acá a diciembre.

Publicado el 3 de julio de 2026, 18:55 hs

Gráfico comparativo de tasas de interés en países de América Latina con bandera argentina
El Cronista

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrenta un dilema que lo diferencia del resto de los bancos centrales de la región. Mientras en Brasil, Chile, Colombia y Perú las tasas de interés han iniciado un ciclo de baja para reactivar sus economías, en la Argentina las tasas podrían volver a subir antes de fin de año.

Según datos recopilados por el Fondo Monetario Internacional y bancos de inversión, la tasa de política monetaria real en Argentina sigue siendo una de las más altas del continente en términos nominales, aunque la inflación erosiona gran parte de ese diferencial. Sin embargo, analistas del mercado sostienen que el BCRA podría verse obligado a endurecer nuevamente su política monetaria si la inflación no cede al ritmo esperado o si se acelera la salida de capitales.

En contraste, el Banco Central de Brasil redujo su tasa Selic al 10,5% en los últimos meses y se espera que continúe bajando. En Chile la tasa está en 5,5% y en Colombia ya bajó al 9,25%. Incluso en Uruguay, socio del Mercosur, la tasa de referencia se ubica por debajo del 7%. Argentina, con una tasa de interés de las Leliq y pases que ronda el 40% nominal anual, aparece como una excepción.

"El problema argentino no es solo el nivel de la tasa, sino su efectividad", explicó un economista de un banco extranjero que pidió reserva. "Con inflación mensual por encima del 4% en algunos meses, la tasa real sigue siendo negativa en varios tramos de la curva. Eso explica por qué el BCRA no puede seguir el camino de sus pares regionales".

Desde el equipo económico del Gobierno se insiste en que la prioridad es anclar las expectativas inflacionarias. Fuentes de la autoridad monetaria indicaron a este medio que cualquier decisión sobre tasas se tomará en función de los datos de inflación de los próximos dos meses. Si el IPC de septiembre y octubre muestran una desaceleración más lenta de lo proyectado, el BCRA podría subir la tasa de interés de referencia entre 5 y 10 puntos porcentuales antes de diciembre.

El contexto fiscal también juega un rol clave. Con el objetivo de mantener superávit primario, el Tesoro necesita financiamiento barato. Si las tasas suben demasiado, el costo de la deuda interna se encarece y eso tensiona las cuentas públicas. Sin embargo, si las tasas se mantienen muy bajas, el dólar paralelo puede volver a presionar y complicar la estabilidad cambiaria.

Los analistas del mercado de bonos observan con atención el comportamiento de los futuros de tasas. En los últimos días se registró un leve repunte en las tasas de interés implícitas a noviembre y diciembre, lo que sugiere que los inversores ya descuentan un ajuste al alza por parte del BCRA.

Desde el lado de las colocaciones, los plazos fijos siguen perdiendo contra la inflación en términos reales. Eso genera un dilema para los ahorristas: o buscan cobertura en dólares o aceptan tasas que, aunque altas en el papel, resultan insuficientes. Esta dinámica presiona al BCRA para no relajar demasiado su política monetaria.

"Si la inflación de septiembre sorprende al alza, es muy probable que veamos una suba de tasas antes de las elecciones de medio término o inmediatamente después", indicó un informe de una consultora local. El BCRA ya demostró en 2023 y 2024 que está dispuesto a ajustar bruscamente cuando los datos lo justifican.

Por ahora, la autoridad monetaria mantiene la tasa de pases a un día en niveles que le permiten absorber pesos sin emitir. Pero si la demanda de dólares se acelera por la incertidumbre electoral o por alguna corrección en el tipo de cambio oficial, las reservas netas podrían volver a caer y obligar a un endurecimiento monetario.

El dato que más diferencia a la Argentina de sus vecinos es la brecha inflacionaria. Mientras la inflación anualizada en Brasil ronda el 4,5%, en Chile el 3,8% y en Perú cerca del 2%, en la Argentina la inflación interanual supera el 230% según las últimas mediciones. Esa brecha explica, en gran medida, por qué las tasas locales no pueden seguir el sendero bajista regional.

Hacia fin de año, el escenario más probable según la mayoría de los bancos de inversión es un ajuste moderado al alza de las tasas de interés. No se espera un retorno a los niveles de 2023, pero sí un endurecimiento que busque evitar una nueva aceleración inflacionaria en un contexto de mayor liquidez estacional por el pago de aguinaldos y el comienzo de la temporada de verano.

El BCRA tendrá que equilibrar dos objetivos que a veces entran en conflicto: por un lado, evitar una recesión más profunda; por el otro, no perder el control sobre las expectativas de inflación y tipo de cambio. Todo indica que, al menos hasta fin de año, las tasas de interés argentinas seguirán siendo un caso atípico en la región.

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