Qué hace falta para consolidar la baja de la inflación en Argentina
El Gobierno presentó un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para darle mayor independencia. Analizamos qué medidas se necesitan para que la desaceleración de la inflación se vuelva sostenible en el tiempo.
El Gobierno nacional presentó un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que busca otorgarle mayor independencia y autonomía en la definición de políticas monetarias. Según las autoridades, esta medida representa un paso fundamental para consolidar la baja de la inflación que se viene registrando en los últimos meses.
La inflación mensual viene mostrando una tendencia a la baja sostenida. Sin embargo, economistas coinciden en que para que esta desaceleración se transforme en un proceso duradero se requieren cambios estructurales profundos. La falta de independencia del BCRA en los últimos años ha sido uno de los principales obstáculos para lograr la estabilidad de precios.
"La independencia del Banco Central es clave porque evita que la autoridad monetaria financie al Tesoro de manera indiscriminada", explica un informe reciente de la consultora Ecolatina. Durante las últimas décadas, el BCRA ha sido utilizado como herramienta de financiamiento fiscal, lo que generó emisión monetaria y presiones inflacionarias constantes.
El proyecto de reforma propone limitar la capacidad del Ejecutivo para designar y remover al presidente del BCRA, establecer metas de inflación claras y transparentes, y prohibir explícitamente el financiamiento al Tesoro. Estos puntos coinciden con las recomendaciones de organismos internacionales como el FMI, que ha insistido en la necesidad de fortalecer las instituciones monetarias argentinas.
Además de la reforma institucional, los especialistas señalan que se necesitan al menos tres condiciones adicionales para consolidar la baja inflacionaria. En primer lugar, mantener el superávit fiscal primario de manera consistente. La reducción del déficit ha sido uno de los pilares del programa económico actual y su continuidad es fundamental para reducir la necesidad de emisión.
En segundo lugar, acumular reservas internacionales netas en el Banco Central. La escasez de divisas ha sido un factor de inestabilidad recurrente en la economía argentina. Un nivel adecuado de reservas permite intervenir en el mercado cambiario cuando es necesario y genera confianza en los agentes económicos.
Por último, se requiere una mayor coordinación entre política monetaria y fiscal. Esto implica que el BCRA pueda fijar tasas de interés reales positivas que incentiven el ahorro en pesos y reduzcan la velocidad de circulación del dinero. Actualmente, la tasa de política monetaria se encuentra en niveles que, ajustados por inflación esperada, empiezan a dar señales positivas en ese sentido.
Los datos del INDEC muestran que la inflación interanual se ubica en torno al 230% anual, lejos de los niveles de tres dígitos mensuales que se registraron a mediados de 2023. Sin embargo, la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— aún muestra una desaceleración más lenta, lo que indica que persisten presiones de costos y expectativas inflacionarias arraigadas.
"Para que la baja de la inflación se consolide, necesitamos que los agentes económicos crean que esta tendencia es irreversible", sostiene un informe de la Fundación Mediterránea. Esto solo se logra con credibilidad institucional y consistencia en las políticas a lo largo del tiempo. La historia argentina está plagada de planes de estabilización que fallaron por falta de sostenibilidad.
Desde el sector productivo, las cámaras empresarias han manifestado su apoyo a la iniciativa de reforma del BCRA, aunque piden que se acompañe con medidas que mejoren la competitividad y reduzcan la carga impositiva. "Sin crecimiento económico, cualquier estabilización será frágil", advierten.
El desafío para los próximos meses será implementar la reforma legislativa y, al mismo tiempo, continuar con el ordenamiento de las cuentas públicas. Si se logra avanzar en ambos frentes, Argentina podría estar dando un paso histórico hacia la estabilidad macroeconómica que tanto necesita.