RIGI: el 67% de las importaciones de los proyectos podrían fabricarse en la Argentina
Un informe de CIPIBIC revela que de los u$s 542 millones importados hasta septiembre, u$s 363 millones corresponden a rubros con producción local. Qué compran afuera y qué chances reales tiene la industria nacional de quedarse con una parte.
De los u$s 542,2 millones que los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) importaron hasta septiembre de 2026, u$s 362,7 millones corresponden a posiciones arancelarias donde la industria nacional ya produce. Es decir, el 66,9% de esas compras externas se concentra en rubros que también fabrican empresas argentinas.
El dato surge de un relevamiento de la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC) y pone en blanco sobre negro una discusión que ya llegó al interior del oficialismo: cuánto de la demanda de los grandes proyectos termina yendo al exterior y cuánto podría quedarse en el país.
China fue el principal origen de esos bienes, con u$s 217,9 millones (40,2% del total). Le siguieron Corea del Sur (13,2%) y Estados Unidos (9,2%). De los 25 proyectos que ya tienen luz verde, 11 registraron importaciones en este período.
En números:
- Importaciones totales relevadas: u$s 542,2 millones
- Monto en posiciones con producción local: u$s 362,7 millones (66,9%)
- Posiciones arancelarias analizadas con oferta nacional: 62
El dato, sin embargo, no significa que todo ese volumen pueda sustituirse de inmediato. Coincidir en una posición arancelaria no garantiza que las fábricas locales tengan la misma especificación técnica, la capacidad productiva o los plazos de entrega que exigen estos megaproyectos.
Rubén Fabrizio, director ejecutivo de CIPIBIC, planteó que la industria argentina ya demostró que puede cumplir. Recordó que la mayor planta de procesamiento de gas construida en el país en 2017 tuvo un 94% de provisión nacional, homologada y certificada para Tecpetrol. “La próxima de esas características se va a importar bajo el RIGI”, advirtió.
Los bienes electromecánicos, el núcleo de la preocupación de la cámara, representan cerca del 10% del costo total de una obra petrolera. Fabrizio cuestiona que la discusión se centre solo en bajar ese precio, cuando ese componente genera valor agregado, empleo y desarrollo tecnológico.
Un caso que generó ruido fue el proyecto Rincón de Río Tinto en Salta. El desarrollo contemplaba 6000 toneladas de estructuras metálicas que se estaban cotizando afuera, aunque hay fabricantes locales de ese tipo de productos. Un análisis específico de CIPIBIC sobre ese proyecto detectó importaciones por u$s 45 millones en dos posiciones vinculadas a equipos de ósmosis inversa y aparatos para filtrar líquidos. En ese rubro hay al menos 17 empresas argentinas con oferta en ósmosis inversa, ultrafiltración, bombas, válvulas y tanques, aunque todavía falta validar escala, certificaciones y acceso a las licitaciones.
El marco del RIGI establece un compromiso mínimo del 20% de la inversión en pagos a proveedores locales, pero ese porcentaje se calcula sobre el total de la inversión y no solo sobre bienes de capital. Al mismo tiempo, el régimen da beneficios aduaneros para importar sin límites claros. Esa combinación genera la tensión actual.
En ese contexto, la provincia de Buenos Aires avanzó con incentivos extras para quien sustituya importaciones: dos años más de beneficios y 10 puntos adicionales de exención. También firmó un convenio con ADIMRA para registrar proveedores locales. A nivel nacional, se organizaron rondas de negocios, como la que se hizo a fines de octubre en Rosario, para conectar grandes jugadores con pymes argentinas.
Los gobernadores también metieron presión. Santa Fe quiere usar su base industrial para proveer minería y energía. San Juan reclama más mano de obra e insumos provinciales. Jujuy pone el foco en capacitación y transferencia tecnológica. Mendoza busca que las pymes de distintas provincias se unan para ganar escala.
La otra cara de la moneda es el estado de los proveedores. Un informe de Fidelitas sobre 4545 empresas vinculadas al petróleo y el gas mostró que el 26% tiene al menos una señal de riesgo financiero. Mientras la producción de petróleo creció 25% entre 2023 y 2025, los servicios de apoyo cayeron 12,5% anual en promedio. El sector trabaja con apenas el 50% de su capacidad instalada.
Fabrizio, que participó de la ronda en Rosario, valoró la iniciativa pero consideró que llega tarde: ya hay más de u$s 500 millones importados. Muchas pymes llegaron buscando nuevos clientes porque sus sectores habituales (industria, comercio, construcción) están parados.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y para la economía? Si la industria local logra captar aunque sea una parte de esa demanda, se genera empleo industrial de calidad, desarrollo tecnológico y menos presión sobre las reservas. Si todo se importa, el RIGI genera actividad extractiva pero deja poco derrame en la cadena de valor local.
La discusión recién empieza. Los próximos meses dirán si el compromiso del 20% se cumple en los hechos o queda solo en el papel, y si las rondas de negocios logran que los proyectos RIGI terminen comprando más acero, bombas, tanques y estructuras fabricadas en la Argentina.