Se viene un “Super Niño”: sequías en el norte y crecidas en el sur de Sudamérica
El fenómeno climático El Niño se intensifica y traerá condiciones opuestas en la región: menos agua en el Canal de Panamá y más caudal en la cuenca del Plata. Qué significa para el comercio y la navegación.
El Niño se perfila más fuerte de lo esperado y ya genera cambios concretos en el comercio y la logística regional. Según las proyecciones, desde el invierno austral hasta el verano de 2027 el fenómeno alterará los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del continente.
En el norte, Centroamérica, el Caribe, el norte de Sudamérica y la cuenca del Amazonas enfrentarán condiciones más secas y calurosas. Esto eleva el riesgo de escasez de agua y ya impacta directamente en una de las rutas comerciales más importantes del mundo: el Canal de Panamá.
Las autoridades del canal anunciaron nuevas restricciones. A partir del 26 de agosto el calado máximo permitido para las embarcaciones se reducirá a 48 pies, y desde el 3 de septiembre bajará a 47,5 pies. Anteriormente, desde el 3 de julio, ya operaba con un límite de 49,5 pies, por debajo de los 50 pies normales de diseño. Por ahora no se modificó el número de franjas de tránsito, pero los cargadores consultados por Transport & Cargo ya preparan planes de contingencia ante posibles subas de tarifas y el estudio de rutas alternativas.
En el extremo opuesto del mapa, Ecuador, el norte de Perú, el oeste de Colombia, el sur de Brasil, Paraguay y la Argentina recibirán lluvias por encima de lo normal. La cuenca del Plata espera un volumen de afluentes muy superior a los promedios históricos, con mayor vulnerabilidad en el margen del río Uruguay y el río Paraná.
Más agua implica mayor sedimentación en el Paraná, lo que complica el mantenimiento del calado navegable. El antecedente más cercano es el de 2016, cuando Jan de Nul, a cargo del dragado de la red troncal, debió realizar una inversión extra estimada en 60 millones de dólares. En esa oportunidad reforzó su flota habitual de seis dragas con dos unidades adicionales de última tecnología: la draga de succión en marcha “Pedro Álvares Cabral” (capacidad de 14.000 m³) y la draga de corte y succión “Niccolo Machiavelli” (25.000 kW de potencia instalada). Junto a las dragas Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Niña, Vespucci, James Ensor, Sanderus y Capitán Núñez, operaron ocho equipos para garantizar un calado de 34 pies y asegurar la exportación de la cosecha.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y para el comercio argentino?
Un Paraná con más sedimentos obliga a mayor esfuerzo de dragado para mantener la salida de granos y otros productos de exportación. Cualquier demora o costo extra en la Hidrovía termina impactando en los precios que paga el productor y, eventualmente, en la competitividad de las exportaciones argentinas.
Por el lado del Canal de Panamá, las restricciones de calado obligan a los buques a transportar menos carga por viaje o a buscar rutas más largas (como el Cabo de Hornos o el tren interoceánico en México), lo que eleva los costos logísticos globales y puede terminar sumándose al precio de los productos que importamos.
Los analistas coinciden en que las condiciones meteorológicas están cambiando más rápido de lo previsto inicialmente. Aunque todavía es temprano para cuantificar el impacto final en la economía argentina, el precedente de 2016 muestra que el sector logístico y los exportadores deben prepararse con tiempo.
En números: mantener el calado de 34 pies en el Paraná durante un Niño fuerte requirió en su momento una flota ampliada y una inversión millonaria. Si el fenómeno se confirma como “super Niño”, es probable que se repita la necesidad de recursos extraordinarios para no afectar la salida de la cosecha gruesa que se avecina.