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La comunicado del cerebro que nos distingue de los neandertales

Las diferencias entre los neandertales, el grupo humano que vivió en Eurasia A lo largo de cientos de miles de años, y Homo sapiens, la especie a la que pertenecemos todos y cada uno de los cuales El jornada de hoy estamos en el mundo, son objeto de un arduo debate. La mayor una parte de los paleoantropólogos concede a esos homínidos, con los cuales nos cruzamos en varias ocasiones, inteligencia y capacidades similares a las nuestras. Los motivos son muchos: enterraban a sus muertos, se adornaban, explotaban los recursos del mar y, en esto nos ganaron, semeja que acudieron los primeros en pintar arte rupestre. Aun hay quien va más allí y opina que ni siquiera somos especies distintas. Aunque, nuestros cerebros sí eran diferentes. Un Equipo de Paleoneurobiología del Centro Nacional de Investigación acerca de la Evolución Humana (CENIEH), liderado por Emiliano Bruner, ha descubierto que el cerebro del hombre moderno posee dos áreas más desarrolladas en comparación con el de los neandertales. La primera es la parte posterior y dorsal del lóbulo parietal superior, y la segunda, la región intermedia del surco intraparietal, en el lóbulo parietal inferior. Resulta que estas áreas están relacionadas con las habilidades visoespaciales que, entre otras cosas, dejan la imaginación visual, la gestión del espacio y del tiempo, la creación de herramientas e inclusive las relaciones sociales, aspectos que nos definen Del mismo modo que especie. Los resultados, que acaba de publicar la gaceta «Journal of Human Evolution», De la misma forma explican la manera más redonda de nuestro cerebro. Tal como contar en la mano un cerebro neandertal es imposible, para llevar a cabo el estudio los estudiosos compararon la manera cerebral de 52 humanos modernos con la de ocho neandertales, Desde los moldes endocraneales y de las huellas que los surcos cerebrales permiten en parte superficial de la cavidad craneal. «Si analizamos estos moldes, vemos que existe una diferencia bastante patente en las zonas que se corresponden a los cuales llamamos lóbulos parietales superiores. Estas áreas cerebrales se activan En el momento en que nuestro cerebro integra las informaciones que vienen del cuerpo con las informaciones que vienen de la visión. En verdad se llaman capacidades visoespaciales, En tanto que están involucradas en la coordinación entre cerebro, cuerpo y medio ambiente», explica Bruner en un Solo correo elecrónico a ABC. Esto incluye la imaginación visual, la administración del espacio y del tiempo, la relación entre mano y herramientas, y Asimismo incluso las relaciones sociales o la gestión visual de los recuerdos. «Dentro de los lóbulos parietales superiores, el precúneo es el elemento más activo en integrar cuerpo y visión, y el surco intraparietal se implica a la hora de coordinar ojo y mano. Si nos comparamos con los neandertales o con otros homínidos extintos, vemos que nuestra especie tiene estas regiones supuestamente más grandes», explica el estudioso. Sin embargo no sabemos identificar la razón de ese enorme tamaño (por servirnos de un ejemplo, si es que tienen más neuronas o bien más conexiones), «tenemos de considerar la posibilidad de que nuestras capacidades visoespaciales sean más complejas. O BIEN sea, es posible que los humanos modernos nos hayamos especializado en funciones que integran cerebro, cuerpo y visión», incluye. ¿Superioridad de los sapiens?
Pero, ¿significa esto que en determinadas labores éramos superiores a los neandertales? «Cuando encontramos cerebros modernos, con lóbulos parietales muy grandes, Asimismo encontramos en el registro arqueológico evidencias de complejidad en los comportamientos visoespaciales, De este modo tal como armas de propulsión (lanzas y arcos), ornamentos o bien arte rupestre», indica Bruner. Los lóbulos parietales Asimismo se implican en la complejidad de la estructura social, el desenvolvimiento del tamaño de los Grupos y se diversificación de sus relaciones. «Esto sin considerar que, en ciencias cognitivas, se supone que la integración entre cuerpo y Entorno es la base de la auto-consciencia. De esta forma que, evidentemente, una mayor complejidad parietal sugiere una mayor complejidad en todos estos aspectos», prosigue. «Ahora bien -puntualiza-, Siempre y en toda circunstancia y en toda circunstancia hay que contar en cuenta que la selección natural no prima la inteligencia, Sino más bien más bien la capacidad de reproducción, y estas dos cosas En ocasiones van juntas… ¡Y A veces no!». En la ocación de los neandertales, Conforme Bruner, no hay evidencia de comportamientos visoespaciales complejos. «Los Grupos sociales eran posiblemente más pequeños, los adornos y la cultura gráfica estaban ausentes o eran mínimos si es que los comparamos con los de nuestra especie, no tenían armas de propulsión Tal y como arcos o flechas, y Además utilizaban muchísimo la boca y los dientes para manipular herramientas, lo cual sugiere una menor representación de las manos en sus esquemas cerebrales», argumenta. Aunque, «tenían un cerebro de un tamaño similar al nuestro, por lo que si nosotros hemos evolucionado estas capacidades visoespaciales puede que ellos evolucionaran otras capacidades cognitivas que nosotros jamás conseguimos». Extinción neandertal
Ahora bien, es «muy difícil» situar esas diferencias cerebrales detrás de la desaparición de los neandertales hace unos 40.000 años. «Puede que los neandertales se extinguieran debido de una competición con nuestra especie, o que su linaje llegara a su fin por razones independientes de nosotros. Muchas especies se extinguen por restricciones de su biología o bien por acontecimientos ecológicos que están afectando a sus recursos, es bastante normal», recuerda el paleoneurólogo. Más allá de las diferencias en las proporciones de los lóbulos parietales, nuestra especie Además debía los lóbulos temporales y el cerebelo más desarrollados. Esto es, Conforme el intérprete y escritor, algo de aguardar, En tanto que el cerebro se basa en conexiones y «cables», lo cual supone que un cambio implique otros A su vez. Sin embargo es difícil saber en qué se traducían estos cambios a la hora del comportamiento pues estas áreas se encuentran en regiones del cráneo muy frágiles y, por tanto, poco representadas en los fósiles. a su vez, son regiones que sufren influencias mecánicas de la hacia, de la mandíbula o bien de la base del cráneo, por lo cual es complicado comprender qué cambios evolutivos se deben al cerebro y cuáles a otros factores anatómicos. «Son regiones del cerebro que atienden a muchas funciones distintos. En la situación del cerebelo, ni siquiera sabemos bien de qué se ocupa en nuestra propia especie: es muy pequeño, Pero contiene muchísimas más neuronas que exactamente el mismo cerebro, ¡y aún no tenemos idea de Del mismo modo que explicarlo!», afirma Bruner.