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¿Se podría revivir a los dinosaurios Conforme la teoría científica de «Parque Jurásico»?

Una de las escenas más icónicas de la película «Parque Jurásico» es la fecha en el que los protagonistas, científicos escépticos ante el 1er «parque de atracciones biológicas vivas» que se muestra ante sus ojos, ven un vídeo en el que se explica de qué forma ha sido posible traer de vuelta a la vida a los extintos dinosaurios. En el film se cuenta cómo Desde un mosquito preservado en ámbar y que contiene en su abdomen la sangre de estos animales prehistóricos, se puede reproducir su ADN y, «rellenando los huecos» con datos genética de una rana, conseguir un huevo de dinosaurio absolutamente viable. No obstante, ¿esto es científicamente posible o Sólo ocurre en las películas? Un nuevo estudio en el que han participado investigadores españoles viene a arrojar un poco de luz acerca de el asunto. Lo primero es discernir entre qué fue primero, si es que el huevo o el dinosaurio. La ciencia de laboratorio o la ciencia ficción. La llamada «fiebre de los dinosaurios» se extendió Del mismo modo que una plaga a continuación de que el escritor Michael Crichton publicase en 1990 «Parque Jurásico», álbum que tomaba (y retorcía) algunos estudios de la temporada que aseguraban, por poner un ejemplo, haber extraído ADN de un escarabajo de unos 120 millones de años. La adaptación al cine tres años más tarde bajo las órdenes de Steven Spielberg supuso el empuje permanente a la «dinomanía», que alcanzó incluso a los sectores científicos: A lo largo de esa época, se provocó una carrera descontrolada para ver quién podía extraer la información genética más antigua y hacer realidad la consigna de aquel relato. No se pudieron replicar los experimentos de los 90 y el análisis del ámbar cayó en desgracia «El problema alcanzó en la fecha unos años a continuación se procuraron replicar aquellos experimentos. Se dirigió imposible pues no existían muestras similares, Ya que en las pruebas tienes que destrozar al insecto», indica David Peris, estudioso de la Universidad de Bonn y intérprete y escritor del nuevo estudio que concluye de ser publicado en la revista «PLoS ONE». En este sentido es Al igual que surgieron estudios que atribuyeron los hallazgos a contaminaciones ambientales accidentales, a la vez que otras investigaciones afirmaban que el ADN no se puede conservar más allí del millón de años -los dinosaurios desaparecieron hace 65-. Estos análisis Además incluían insectos conservados en copal (estado intermedio de fosilización de la resina entre la resina natural y la fecha en el que se fosiliza para convertirse en ámbar, fenómeno que ocurre en torno a los 40.000 años) y no encontraron rastro de material genético. Los repetidos análisis con resultados negativos y las dificultades metodológicas -junto con la llegada del estudio del ADN neandertal- arrancó a restar importancia al análisis del ámbar en genética. El experimento
Pero hace dos años, un Equipo comandado por Peris y la investigadora alemana Kathrin Janssen, en colaboración con investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania), la Universidad de Barça, la escuela Geológico y Minero español, la Universidad de Bergen (Noruega) y el Museo Senckenberg (Alemania), se propuso rescatar el procedimiento y comprobar si es que realmente la consigna de «Parque Jurásico» podría ser cierta. «Creíamos que el tema estaba mal planteado A partir de el principio: Pese a que Gracias a la resina podemos observar los rasgos físicos de los seres vivos atrapados, eso no quiere decir que este sea un material apto para conservar ADN», asevera Peris. Con lo cual cambiaron la estrategia y Empezaron por el final: en vez de buscar ADN en ámbar de 100 millones de años de antigüedad o bien más (y soñar con la resurrección de dinosaurios), procuraron advertir ADN en insectos atrapados hace poco tiempo en resina. Una vez conseguido eso, se procedería a examinar muestras cada vez más antiguas hasta detectar cuál es su límite de conservación en resina y por qué. No eligieron mosquitos, Sino más bien que escarabajos atrapados en resina hacía 2 y 6 años en regiones remotas de Magadascar en otra expedición en la que participaban Xavier Delclòs (Universidad de Barna), Mónica Solórzano Kraemer (Museo Senckenberg) y Enrique Peñalver (Colegio Geológico y Minero de España), quienes sumaron esfuerzos internacionales al experimento. La consigna era encontrar al menos dos organismos por cada muestra, para que se pudieran replicar las pruebas caso de que algún científico quisiese hacerlo y no incurrir en el mismo fallo de los estudios de los noventa. En verdad, las piezas pueden ser consultadas en el Museo Senckenberg de Frankfurt. Resina hallada en Magadascar con escarabajos incrustados analizados en el estudio – Museo Geominero
Pruebas PCR para escarabajos
Una vez escogidas, las muestras fueron trasladadas hasta el laboratorio, donde se usó la técnica de la PCR clásica (exactamente la misma que se utiliza acto seguido para la detección del SARS-CoV-2) para buscar si todavía contenían ADN de esos insectos y eran capaces de detectarlo sin ningún género de duda. Y lo han logrado. «También se llevaron adelante experimentos control con escarabajos de este género de colecciones entomológicas y, por tanto, sin estar cubiertos de resina, y Ambos Grupos dieron positivo», afirma Peris. Era la primera vez que un estudio encontraba restos inequívocos de ADN preservados en resina. Sin embargo la tarea no se dirigió nada fácil: en los especímenes con 6 años hubo muchas contrariedades y se tuvo que refinar mucho la técnica, Porque la datos genética se había degradado enormemente. «Esto puede hacernos pensar que muy posiblemente sea muy complicado extraer ADN de restos más antiguos, Sin embargo tenemos que estudiar muchas variables por el hecho de que no sabemos a ciencia cierta por qué ocurre esto», explica el investigador, cuya estancia en la Universidad de Bonn acaba, Si bien, en apenas unos meses. «Se necesitan recursos para proseguir explorando esta vía. Ya tenemos localizadas unas muestras de hace 300 años, Pero para su estudio y el de otros experimentos similares hace falta financiación», explica Peris. Entonces, ¿hay alguna posibilidad real de revivir a los dinosaurios Al idéntico que nos mostró «Jurassic Park»? La ciencia ha probado que tal y De este modo tal y como se explica en la película es del todo imposible: es ya extremadamente complicado extraer ADN de los propios insectos, por lo cual extraer «sangre fresca» de otro ser en su interior se antoja del todo imposible. De instante, la ciencia ficción gana a la ciencia de laboratorio. Sin embargo si es que algo nos han enseñado Ambos sectores es que nada se puede dar por sentado.