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Objetivo al mito del hombre-cazador: las mujeres prehistóricas Asimismo daban muerte a grandes presas

En libros de texto, exposiciones, películas o series, La mayor una parte de veces que aparecen representadas las sociedades prehistóricas, el hombre tiene un papel de rudo cazador y la mujer de tranquila recolectora que cuida de la prole. Si es que bien, ¿existen verdaderas pruebas de que el reparto de tareas en la antigüedad se dirigió De este modo en realidad? La contestación es no y, De hecho, cada vez más hallazgos apuntan a que los roles masculinos y femeninos fueron mucho más paritarios de lo que pensamos. Al menos, no tan homogéneos A lo largo de todo el periodo prehistórico. Ahora, el descubrimiento de los restos de una cazadora de hace 9.000 años en los Andes peruanos apuntala aún más la teoría de que nuestra actual representación de la Prehistoria es más cosa de contrucción cultural de género que de realidad. La investigación, dirigida por un Plantel de la Universidad de California, en Davis (EE. UU.) y publicada en «Science Advances», sugiere que las primeras mujeres de América Asimismo fueron cazadoras de grandes presas, y que este descubrimiento arqueológico «anula la hipótesis del ‘hombre-cazador’», señala Randy Haas, profesor asistente de antropología y cantautor principal del estudio. Al menos no generalizar para todas y cada una las poblaciones de cazadores-recolectores, Puesto que Según matiza Haas a ABC, «para sociedades prehistóricas próximos, la caza mayor es una actividad sesgada por los hombres», Pero esto no quiere decir que fuese un patrón que se repite en toda la historia del ser humano. «Creemos que estos hallazgos son en particular oportunos a la luz de los actuales debates en torno a las distintos prácticas laborales género y la desigualdad entre ellas», sigue Haas. «Las representaciones actuales de cazadores-recolectores de la prehistoria tienen un alto grado de división por género, lo cual podría llevar a creer a alguna persona que las desigualdades sexistas en cosas De exactamente la misma manera que el sueldo o bien el rango son propiedad de alguna forma ‘naturales’. No obstante ahora está claro que la división sexual del trabajo en el pasado de nuestra especie viajó fundamentalmente diferente, quizás más equitativa». Una guerrera de Wilamaya Patja
Durante 2018 y 2019, Haas y su Equipo estuvieron trabajando en el yacimiento a enorme altura de Wilamaya Patjxa. Ubicado en la cuenca del Lago Titicaca, Se trata de un lugar del Periodo Arcaico Temprano y Medio andino, de entre hace 9.000 a 4.000 años de antigüedad, muy esencial Debido a que arroja pistas de la vida de los primeros residentes de la sierra interior. Allí encontraron una serie de enterramientos humanos de todas y cada una y cada una de las edades -de hecho, se pudo constatar que a los niños eran tratados de manera distinto que los adultos al morir- y géneros, incluyendo a la esposa guerrera Ya antes mencionada. Su tumba incluía un juego de herramientas de caza con puntas afiladas para apresar y procesar animales. «Los objetos que acompañan a las personas en la muerte tienden a ser los que los acompañaron en la vida», afirman los investigadores, que en un Solo 1er momento no pudieron detallar con exactitud si se trataba de un hombre o bien una mujer. Se dirigió un tiempo a continuación En el momento en que se aliaron con Tammy Buonasera y Glendon Parker, investigadores de La misma universidad, quienes acaban de detectar un tratamiento para averiguar el sexo por el esmalte dental. Así confirmaron Tal y como, efectivamente, se trataba de una esposa. También, También se reveló una firma isotópica distintiva en los huesos que indicaba del consumo de carne Por una parte de la mujer enterrada, lo cual respalda Aún más la conclusión de que la guerrera de Wilamaya Patjxa era una cazadora. Herramientas recuperadas del fondo del foso de entierro, incluidas puntas de proyectil (1 a 7), escamas no modificadas (8 a 10), escamas retocadas (11 a 13), un posible cuchillo con respaldo (14), raspadores de miniaturas (15 y 16), raspadores / picadores (17 a 19), piedras bruñidoras (17, 20 y 21) y nódulos ocre rojo (22 a 24). – Randy Haas / UC Davis
Un patrón más amplio
El sorprendente descubrimiento llevó al elenco a preguntarse si es que ella era parte de un patrón más amplio de mujeres cazadoras o bien una «rara avis». Por ello, consultaron registros de entierros del Pleistoceno tardío y del Holoceno temprano en América del Norte y del Sur, hallando 429 individuos de 107 yacimientos. De ellos, 27 individuos estaban asociados con herramientas de caza mayor: 11 eran mujeres y 15 eran hombres. Según los investigadores, esta muestra es suficiente para «garantizar la conclusión de que la participación femenina en la caza mayor temprana quizá no se dirigió trivial». Además, el análisis identificó a la cazadora Wilamaya Patjxa De La misma manera que el entierro de cazadores (de Ambos sexos) más antiguo de América. Un punto en el que cambiaron las reglas del juego
«El estudio representa la 1era patentiza clara de mujeres cazadoras en el pasado, al menos en el continente americano», sigue Haas, quien puntualiza que en el caso de poblaciones de cazadores-recolectores más próximos, la caza de grandes animales parecía estar vedado a los hombres. «Sin embargo, está claro que el modelo puede no aplicarse a poblaciones humanas anteriores donde en seguida parece que las hembras y los machos participaban regularmente en la caza mayor. Otra investigación sugiere que el patrón puede haber sido generalizado. Por servirnos de un ejemplo, los estudiosos Mary Stiner y Steven Kuhn han observado que la división sexual del trabajo de subsistencia habría sido atenuada o bien ausente entre las poblaciones neandertales del Paleolítico Medio», asevera Hass. En verdad, el estudio cuantifica que en las sociedades prehistóricas más viejas, entre y De la misma forma l 30 y el 50 % de los cazadores en estas poblaciones eran mujeres, un porcentaje muy por arriba de otras más tardías, donde las cazadoras apenas representaban un 30 % Al igual que máximo. Es De ahí que que el próximo paso será descubrir el punto exacto y la razón por la que la división sexual del trabajo tuvo sitio y sus consecuencias en diversos instantes y lugares, Porque las costumbres cambian Conforme el tipo de población. «En este punto, hay Múltiples modelos candidatos acerca de la mesa: es posible que las economías dinámicas hayan dado manera a los patrones de división sexual del trabajo; puede ser que el recambio tecnológico Además influyera, específicamente la introducción del arco y la flecha hace 2.000-3.000 años en América; También puede ser que estuvieran en juego más dinámicas culturales internas. Estoy seguro de que seguir con las investigaciones nos ayudará a comprender los primordiales impulsores de esos cambios sociales», vaticina Haas. Ellas Asimismo pudieron ser artistas y matemáticas
No Solo de la caza vive la esposa, Porque Además podría haber sido la artífice de las primeras manifestaciones de arte humanas. En este sentido lo sugirió un estudio en 2013 que afirmaba que Algunas de las más famosas pinturas rupestres podrían ser en realidad álbum de mujeres. Para llegar a esa conclusión, el estudioso Dean Snow, de la Universidad de Pennsilvania, comparó las siluetas de las 32 huellas encontradas al lado de pinturas rupestres de 12.500 a 40.000 años de antigüedad en el sur de Francia y norte de España, Además que la cántabra de El Castillo. 24 de ellas podían pactar con rasgos femeninos (más pequeñas y con una proporción entre los dedos determinada), Sin embargo hubo algo de polémica En tanto que algunos estudiosos señalaron que podrían ser manos de adolescente. Conforme el estudioso, es probable que cada una de las manos estarcidas en las paredes de la cueva perteneciera al artista, no a un modelo. Por otro lado, se han encontrado útiles en los cuales hay talladas muescas regulares que podrían representar las primeras matemáticas de la humanidad. Por poner un ejemplo, las famosas placas encontradas en Altamira con huesos hioides de caballo Durante la época Solutrense, hace unos 18.500 años, podrían haber servido para contabilizar el mes lunar o el periodo menstrual, Puesto que poseen todas y cada una cerquita de de 30 marcas artificiales.