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Los inventos de «Frau Bluetooth», la mujer más bella del planeta

La austriaca Hedy Lamarr (1914-2000) fue en muchos aspectos una incomprendida y una adelantada a su tiempo, especialmente a lo cual a tecnología se refiere. Desde muy jovencita supo que su gran vocación era la interpretación, por ese motivo encaminó sus primeros pasos cara la academia berlinesa del director Max Reinhardt. Allá hizo sus primeros pinitos Ya antes de cumplir La mayor una parte de edad, utilizando su auténtica identidad, Hedy Kiesler. Su 1er papel esencial llegó a los dieciocho años con «Ecstasy» (1933), una película de factura checa que ha pasado a los anales del Séptimo Arte por su elevado contenido erótico -aparecía absolutamente desnuda- y pues protagonizó el 1er orgasmo femenino de la historia del cine. Viajó un verdadero escándalo, Hedy estuvo en boca de medio mundo, el Papa denunció el filme e aun Hitler llegó a prohibir su proyección en las salas alemanas. Poco tiempo entonces se casó con el fabricante de armas austríaco Fritz Mandl, treinta años mayor que ella, el proveedor oficial de armas de los regímenes fascistas italiano y alemán. Se dirigió una temporada gris, en la que su esposo ejerció un férreo control acerca de su vida hasta el punto de obligarla a dejar los estudios cinematográficos. Los eventos que propiciaron La inauguración de la 2da Guerra Mundial, unidos a su condición de judía, favorecieron que dejase a Mandl, el primero de sus seis esposos, y huyese a Inglaterra disfrazada de ayudante doméstica. En la capital inglesa se entrevistó con el productor Louis B Mayer, quien la logró su primer papel para la Metro Goldwin Mayer, se dirigió un punto de inflexión en su apoteósica carrera. En la década de los treinta y cuarenta compartió reparto con actores de la talla de Spencer Tracy, Jame Stewart o bien Clark Gable. Hedy no Sólo se dirigió aplaudida por sus formidables interpretaciones, Sino más bien al mismo tiempo viajó considerada la mujer más hermosa del planeta. Años posteriormente su inolvidable rostro sirvió de inspiración para dos personajes famosos por todos los públicos: Blancanieves y Catwoman. De la misma forma de guapa, lista Hasta aquí la parte más famosa, Pero posiblemente no todos sepan que debajo de ese rostro agraciado se escondía una mente prodigiosa para la invención y que ciertos de los sus descubrimientos acabaron cristalizando en la tecnología que utilizamos a diario, Tal y como el WiFi y el Bluetooth. Viajó A lo largo de la Segunda Guerra Mundial Una vez que reveló su talento innato para la física y las matemáticas, dos ingredientes que unidos a su gran creatividad dieron soluciones a Varios incidentes complejos. Por poner un ejemplo, fue ella quien dio la idea a Howard Hughes de revolucionar el diseño de las alas de los aviones, añadiendo curvas y logrando maneras más aerodinámicas. a su vez, trabajó en nuevas señales de tráficos, en pastillas para alterar el agua en refrescos o bien en un Sólo sistema de transmisión de radio con saltos de frecuencia -espectro expandido- que impidiesen que las señales de control de los torpedos de los aliados pudiesen ser interceptadas por los nazis. Desgraciadamente Hedy se había adelantado en varias décadas, no había tecnología suficiente para poder hacer frente a aquellas invenciones. Se dirigió mucho tiempo entonces, En el momento en que la idea de las frecuencias cambiantes dio origen al Bluetooth y al WiFi, de forma que se puedan eludir las interferencias producidas por otros dispositivos cercanos. Su trayectoria, al menos, cristalizó en dos reconocimientos: Hedy Lamarr tiene su estrella propia en el Paseo de la Fama de Hollywood y ha sido incluida en el Salón de la Fama de los Inventores de EEUU. a su vez, y de esto seguramente estaría muy orgullosa, todos los 9 de noviembre, la fecha de su nacimiento, su Austria natal celebra el «Día del Inventor». Para finiquitar nos quedamos con una de sus frases más recordadas: «Cualquier mujer puede contar glamour, lo único que necesita es quedarse quieta y colocar cara de tonta».