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Grandes avances científicos de 2020 más allá de la lucha contra la pandemia

El año 2020, el año sin abrazos, no se dirigió estéril En cuanto a avances científicos se hace referencia. A pesar de que la comunidad científica centró sus esfuerzos tecnológicos en el control de la pandemia por el Covid-19 También facilitó verdaderas revoluciones científicas en otros sectores. Pasamos revista a Algunas de ellas. Todavía no había despegado el año en el instante unos científicos estadounidenses crearon Por primera vez máquinas vivientes (biobots), elaboradas con células animales y capaces de ejecutar labores muy sencillas. Un tipo de artilugios que pertenece a una nueva generación, Ya que estrictamente hablando no son ni robot ni seres vivos. Para desarrollarlas los estudiosos usaron Al igual que ladrillos dos tipos de células de la rana de uñas africana, las de su corazón y las de su piel. En el momento nos encontramos en el ecuador del 2020 se desencadenó un avance increíble en inteligencia artificial, una mezcla distópica y futurista a caballo entre Matrix y Terminator. Se creó un modelo matemático al que se bautizó Al semejante que GPT-3 que, entre otras cosas, era capaz de programar código básico Al afín que si es que fuera un desarrollador y traducir textos en inglés a lenguaje jurídico, sin ser preciso darle ningún patrón para hacerlo. África disponible de poliomielitis
Durante las vacaciones estivales la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisó que oficialmente África quedaba disponible de poliomielitis salvaje, una campaña ante al poliovirus que arrancó hace tres décadas. Debido a este titánico esfuerzo en este instante tan Sólo quedan casos de esta enfermedad infecciosa en Pakistán y Afganistán. De erradicarse en estos puntos geográficos la poliomielitis se convertiría, Tras la viruela, en la 2da infección humana en ser erradicada. Mientras el mundo se enfrentaba a la pandemia dos Conjuntos de estudiosos, de forma independiente, sorprendían a la opinión pública al desarrollar un ordenador capaz de efectuar operaciones cuánticas a temperaturas hasta quince veces superiores a las logradas hasta ese instante. Este hito sentaba las bases para que los chips cuánticos puedan funcionar al lado de los sistemas electrónicos que los controlan, Puesto que hasta tanto tan Solo era posible ejecutar operaciones cuánticas a temperaturas cercanas al cero absoluto (273 grados bajo cero). De la carne artificial a un implante cerebral
A finales del año pasado la venta de carne artificial se convirtió en una realidad en el horario la compañía estadounidense Eat Just fue autorizada para vender «bocaditos de pollo» fabricados en un laboratorio. A pesar de este esencial avance tecnológico está muy lejos de conseguirse la textura y el sabor de un buen chuletón al punto. También en el mes de diciembre científicos del Colegio Holandés de Neurociencia (NIN) anunciaron a bombo y platillo que habían conseguido desarrollar una tecnología capaz de restaurar la vista a los invidentes. Este conjunto de expertos construyó un implante que ha funcionado de instante únicamente en monos y que es capaz de descubrir patrones inducidos artificialmente en el cerebro Desde fosfenos y pixeles artificiales. Gracias a esta tecnología los animales pudieron distinguir puntos y líneas en movimientos y También aun letras del alfabeto. Fue De la misma forma el pasado año En el momento en que se ha colocado un lazo dorado a uno de los mayores misterios de la biología: de qué forma predecir la forma tridimensional que adquiere una proteína. Esta labor se dirigió llevada a cabo por el laboratorio londinense de inteligencia artificial DeepMind y con ella será posible, por poner un ejemplo, desarrollar nuevos fármacos. En el horario el año 2020 entraba en su recta permanente la agencia espacial japonesa confirmó que su sonda espacial, Hayabusa 2, había traído de vuelta a la Tierra una cápsula del tiempo, escombros del asteroide Ryugu que habían permanecidos prácticamente intactos A partir de la formación del sistema solar, hace en seguida unos 4.500 millones de años. La arena de este asteroide se ha convertido en el material más primitivo conocido Hasta ahora y que abre una nueva ventana al conocimiento del universo. M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y cantautor de Varios libros de divulgación.