El desequilibrio fiscal y la sobrecarga impositiva en España
El Gobierno español bajo el mandato de Pedro Sánchez ha implementado una serie de aumentos impositivos en un intento de equilibrar el déficit fiscal del país. Sin embargo, estos incrementos no han logrado los resultados esperados y las finanzas públicas siguen desequilibradas.
A pesar de haber alcanzado los niveles más altos de recaudación impositiva desde la recesión del 2008, el déficit primario español se ubicó en el 2% del PBI en el tercer trimestre del año pasado, superando el desequilibrio previo a la pandemia.
Se esperaba que los estímulos económicos impulsados por el Gobierno pudieran reactivar la economía y promover un crecimiento sostenible. Sin embargo, España ha perdido su tendencia de crecimiento y crece a un ritmo significativamente menor en comparación con el periodo anterior a la pandemia.
La carga impositiva para los ciudadanos españoles
Además de no lograr equilibrar las finanzas públicas, los aumentos impositivos han llevado a una mayor presión fiscal para los ciudadanos españoles. En el año 2021 se implementaron tasas máximas de impuestos sobre la renta que afectan a las personas con mayores ingresos.
El impuesto de Sociedades también experimentó cambios, limitando las deducciones permitidas y estableciendo un impuesto mínimo sobre los ingresos contables, sin importar si la empresa ha tenido pérdidas netas.
Además, se han creado nuevos impuestos como el impuesto sobre los servicios digitales y el impuesto sobre transacciones financieras, que han aumentado los costos para las empresas españolas.
El impuesto a las grandes fortunas
Una medida controvertida implementada por el Gobierno socialista es el “Impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas”. Esta medida, similar al Impuesto a la Riqueza en Argentina, ha convertido a España en un destino poco atractivo para la inversión y el asentamiento de capitales.
Este impuesto, que se suma a las ya altas tasas impositivas sobre el patrimonio, establece un recargo de hasta el 3,5% para montos superiores a los 10 millones de euros. Esto ha llevado a que la tasa impositiva patrimonial consolidada alcance hasta el 6,5%, una de las más altas del mundo.
Conclusiones
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por equilibrar el déficit fiscal mediante aumentos impositivos, España sigue enfrentando desequilibrios financieros y una creciente carga fiscal para los ciudadanos y las empresas.
Es necesario encontrar soluciones innovadoras y propuestas alternativas para promover un crecimiento económico sostenible sin afectar negativamente a los contribuyentes. Un diálogo constructivo entre los diferentes actores políticos y económicos puede ser fundamental para superar los desafíos actuales y sentar las bases de un futuro próspero para España.
Este artículo fue originalmente publicado en La Derecha Diario los puntos de vista y opiniones expresados aquí son responsabilidad únicamente del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Lingua Franca.