Cambia la regla del USCIS con el Advance Parole: miles de migrantes arriesgan su estatus en EE.UU.
Desde este domingo, quienes tuvieron estadía irregular por más de un año y viajan con Advance Parole podrían enfrentar castigos de inadmisibilidad al intentar reingresar. Conocé qué establece el nuevo fallo y a quiénes afecta.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) modificó su interpretación de las reglas para los permisos de Advance Parole. El cambio, que entró en vigencia este domingo 23 de agosto de 2026, afecta directamente a miles de migrantes que habían obtenido este documento para viajar fuera del país y regresar sin perder su proceso migratorio.
Hasta ahora, muchos solicitantes de ajuste de estatus o asilo usaban el Advance Parole como una forma segura de salir y volver. Sin embargo, el nuevo criterio del USCIS establece que si la persona acumuló más de un año de presencia ilegal antes de obtener el permiso, al regresar podría activarse automáticamente el castigo de inadmisibilidad de 10 años.
¿Qué es el Advance Parole?
El Advance Parole es un documento que permite a quien no tiene visa ni estatus legal salir de Estados Unidos por razones humanitarias, familiares o de trabajo y reingresar sin que se considere una salida que rompa el proceso. Se usa frecuentemente por quienes tienen un ajuste de estatus pendiente o TPS (Estatus de Protección Temporal).
El castigo de inadmisibilidad
Según la ley de inmigración estadounidense, quien acumula más de 180 días de presencia ilegal enfrenta un castigo de 3 años; si supera el año, el castigo es de 10 años. Antes se consideraba que salir con Advance Parole no “disparaba” ese reloj. Ahora el USCIS cambió su posición: el reingreso con el documento ya no borra automáticamente el periodo irregular previo.
Esto significa que, al volver, el migrante podría encontrarse con que es declarado inadmisible y, por lo tanto, no puede reingresar o debe solicitar un perdón (waiver) que no siempre se otorga.
¿A quiénes afecta esta medida?
Principalmente a personas que:
- Entraron sin inspección o se quedaron más tiempo del autorizado.
- Acumularon más de 365 días de presencia ilegal antes de regularizar su situación.
- Tienen un proceso de ajuste de estatus, asilo pendiente o TPS y obtuvieron Advance Parole.
Expertos estiman que miles de familias podrían verse afectadas, especialmente aquellas que planeaban viajes cortos a sus países de origen por emergencias familiares o para renovar documentos.
Desde el lado práctico, el cambio genera incertidumbre. Un comerciante argentino que vive en Miami con un ajuste pendiente y que había planeado visitar a sus padres en Buenos Aires ahora debe evaluar si vale la pena el riesgo. Lo mismo ocurre con venezolanos, haitianos y centroamericanos bajo TPS que pensaban viajar en los próximos meses.
Qué recomiendan los abogados migratorios
La mayoría de los especialistas consultados coinciden en que, ante esta modificación, lo más prudente es no viajar hasta que se aclare el alcance exacto del fallo o se obtenga un waiver de inadmisibilidad previo. Solicitar el waiver puede demorar meses y no garantiza la aprobación.
Además, sugieren consultar con un abogado antes de cualquier movimiento. El USCIS aún no publicó una guía oficial completa, por lo que cada caso debe analizarse individualmente.
En números, según datos del propio USCIS, en los últimos dos años se emitieron más de 400.000 permisos de Advance Parole. Una porción significativa de esos beneficiarios tenía antecedentes de irregularidad previa.
Qué puede pasar de acá en adelante
El cambio se da en medio de un endurecimiento general de las políticas migratorias en Estados Unidos. Organizaciones de defensa de inmigrantes ya anunciaron que analizarán acciones legales para revertir la nueva interpretación.
Mientras tanto, para el migrante común el mensaje es claro: el Advance Parole ya no es una garantía absoluta. Antes de comprar un pasaje, hay que revisar el historial migratorio con lupa y calcular bien el riesgo que implica salir del país.
Traducido al bolsillo y a la vida real: un viaje de dos semanas para ver a la familia podría terminar en una prohibición de reingreso de una década. En un contexto económico donde muchos dependen de su trabajo en EE.UU. para sostener a sus familias, esa decisión se vuelve mucho más pesada.