Mundo

Denuncias por bloqueo de transporte, funcionario “preso” y polarización pacífica: así fue el balotaje

El balotaje entre Lula y Bolsonaro se vio marcado por denuncias de interferencias en el transporte en varios estados, una orden de detención que generó confusión y una jornada de relativa calma pese a la fuerte polarización. El TSE extendió el horario de votación hasta las 19.

Publicado el

Mano introduciendo un sobre blanco en una urna de acrílico
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El domingo 25 de octubre de 2026 Brasil vivió su balotaje presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro en medio de denuncias puntuales por bloqueos de transporte, una polémica orden de detención que rápidamente se desmintió y una polarización que, en las calles, se manifestó de forma mayoritariamente pacífica.

Sobre el vencimiento del horario original de votación, un juez del Tribunal Superior Electoral (TSE) resolvió extender el plazo hasta las 19 tras recibir denuncias de la campaña de Lula por interferencias en el sistema de transporte en al menos diez estados. Esa decisión demorará también el comienzo del conteo de votos definitivo.

La lluvia complicó la jornada en varios distritos del sur del país. En Río de Janeiro, tercer distrito electoral y bastión original del bolsonarismo, la afluencia fue irregular: intensa por la mañana en algunos centros y más calma después del mediodía, con muchos electores refugiándose en bares de Copacabana.

En la ciudad carioca se observó una mayoría visible de militantes lulistas en zonas como el centro y la zona sur, aunque donde coincidían con bolsonaristas predominaba el silencio y la decisión mutua de ignorarse. El uso de remeras, stickers y símbolos partidarios es habitual y está permitido, siempre que no se violen las reglas de propaganda oral o boca de urna.

Hasta las 15, la Policía Federal había abierto dos investigaciones y labrado 31 actuaciones simplificadas por posibles delitos electorales. Además, 41 personas fueron conducidas ante autoridades y había otros once procedimientos en curso. Los casos más frecuentes estuvieron relacionados con propaganda irregular y violación del secreto del voto.

El propio TSE reportó 138 sucesos durante la tarde, entre ellos 40 intentos de violación del secreto del voto, 19 de propaganda irregular, 16 de boca de urna y tres denuncias por compra de votos. También se reemplazaron unas 900 urnas electrónicas en todo el país como parte del protocolo de contingencia, sin que eso implique irregularidades.

Uno de los puntos más calientes fue Salvador de Bahía, donde al menos 75 colectivos fueron impedidos de salir de sus garajes. La campaña de Lula denunció que se trataba de una maniobra para bajar la participación. El Tribunal Regional Electoral de Bahía ordenó restablecer el servicio de inmediato y aplicó una multa millonaria por cada hora de incumplimiento.

En ese contexto se viralizó una supuesta orden de detención contra el secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza. Sin embargo, el funcionario no se encontraba siquiera en el país: estaba en Francia integrando una comitiva oficial. Desde la gestión municipal, alineada con el bolsonarismo, negaron cualquier retención deliberada de unidades.

El transporte gratuito dispuesto por las autoridades locales y estatales fue otro eje de la jornada. La gratuidad de colectivos, trenes y subte buscaba bajar las barreras económicas, pero las denuncias de reducción de flotas en estados como Bahía, San Pablo, Pernambuco y otros llevaron a la Justicia a intervenir.

También se reforzó la fiscalización para garantizar el traslado de comunidades indígenas, quilombolas y ribereñas. En la primera vuelta la abstención entre electores indígenas había alcanzado el 26%, por encima del promedio nacional del 21,08%. En Río de Janeiro la abstención trepó al 23%.

En el Colegio Estadual Amaro Cavalcanti, en el barrio de Catete en Río, una fiscal del Partido Liberal fue denunciada por intentar convencer a votantes. Dos personas terminaron conducidas a la Policía Federal por posibles infracciones, aunque hasta el cierre no había denuncia formal.

Políticos argentinos estuvieron presentes como observadores o acompañantes. El senador Eduardo Wado de Pedro se sumó al comando del PT en San Pablo, mientras que la diputada Mercedes Llano participó de una delegación de observadores de la Fundación para el Resurgimiento de la Política (FURP) en Brasilia.

“En lo que refiere al sistema de votación en sí, lo que vimos es un sistema sin mayores complejidades”, comentó Llano tras dialogar con autoridades electorales. Con 158,7 millones de electores habilitados, la jornada transcurrió sin irregularidades generalizadas pese a las tensiones puntuales.

El foco ahora pasa al conteo de votos que, por la extensión del horario, se demorará. La polarización sigue siendo profunda, pero en las calles de Río y otras ciudades predominó una convivencia tensa pero pacífica, con electores que optaron por no confrontar directamente.

← Volver a Mundo