El mar sube y también los riesgos: qué significa el aumento del nivel del mar para la humanidad
El aumento del nivel del mar no solo amenaza las zonas costeras, sino que pone en riesgo el agua potable, la producción de alimentos, la salud pública y economías enteras. Unos 770 millones de personas viven a menos de cinco metros sobre la línea de pleamar.
El aumento del nivel del mar ya no es una advertencia lejana: es una realidad que afecta directamente la vida de millones de personas en todo el planeta. Según un informe reciente de la ONU, unos 770 millones de habitantes viven a menos de cinco metros por encima de la línea de pleamar, lo que los expone a inundaciones, erosión costera y pérdida de territorio.
Para ubicarse: esto equivale a una población mayor que la de todo el continente europeo. Y el impacto no se limita a las playas o a las islas bajas. El agua salada que avanza contamina los acuíferos, reduce la disponibilidad de agua potable y afecta los suelos agrícolas, lo que pone en jaque la seguridad alimentaria de comunidades enteras.
En muchas regiones costeras, especialmente en Asia y África, las comunidades ya están migrando tierra adentro. Pero el desplazamiento forzado genera nuevos problemas: pérdida de medios de vida, tensiones sociales y costos económicos que pueden superar los billones de dólares en las próximas décadas.
La salud también está en la mira. Inundaciones más frecuentes facilitan la propagación de enfermedades transmitidas por el agua y vectores como el dengue o el malaria en zonas que antes no eran afectadas. Al mismo tiempo, el aumento de la salinidad en el agua potable puede generar problemas renales y cardiovasculares en poblaciones vulnerables.
Desde el punto de vista económico, ciudades portuarias clave para el comercio global enfrentan riesgos crecientes. Puertos, infraestructuras y zonas industriales podrían quedar bajo agua o requerir inversiones millonarias en defensas costeras. Para Argentina, aunque no es uno de los países más expuestos, el impacto indirecto en cadenas de suministro y precios internacionales de alimentos puede ser significativo.
Según el informe de la ONU, el ritmo de subida se aceleró en las últimas décadas y se espera que continúe incluso si se cumplen los objetivos de reducción de emisiones. Esto significa que muchas naciones insulares podrían perder gran parte de su territorio habitable en las próximas generaciones.
Lo que se sabe hasta ahora es que la solución no pasa solo por construir muros. Se necesitan estrategias integrales que incluyan restauración de manglares, planificación urbana adaptada y, fundamentalmente, una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Fuente: Noticias ONU