En el corazón de los Andes: el inédito geoglifo que intriga a los arqueólogos
Un andinista argentino descubrió una enigmática estructura de piedras con zanjas y pasillos circulares y rectangulares que podría tratarse de un antiguo centro ceremonial. El hallazgo será investigado por especialistas.
Un andinista argentino encontró en lo alto de la cordillera de los Andes una estructura arqueológica de grandes dimensiones que nunca antes había sido documentada y que ya genera expectativa entre los especialistas.
Se trata de un geoglifo conformado por piedras dispuestas en forma de pasillos, zanjas y figuras tanto circulares como rectangulares, ubicado en una zona de difícil acceso en la provincia de Mendoza. El descubridor, Carlos Gobbi, realizó el hallazgo durante una de sus habituales expediciones de montaña y decidió alertar de inmediato a las autoridades competentes.
Para ubicarse, el sitio se encuentra en el corazón de la cordillera de los Andes, en territorio argentino, a gran altura y en un entorno que combina glaciares, rocas y vegetación de altura. La estructura está hecha íntegramente con piedras colocadas de manera intencional, lo que sugiere una intervención humana antigua.
Los primeros análisis preliminares indican que podría tratarse de un centro ceremonial prehispánico, posiblemente vinculado a culturas que habitaron la región andina hace cientos de años. Los expertos destacan que la combinación de formas geométricas circulares y rectangulares es poco común y podría revelar información sobre prácticas rituales, astronomía o formas de organización social de los antiguos pobladores.
El hallazgo será ahora objeto de una investigación formal por parte de arqueólogos y antropólogos de universidades argentinas y posiblemente con colaboración internacional. Las autoridades de Mendoza ya tomaron conocimiento del caso y se espera que en las próximas semanas se organicen las primeras expediciones científicas para realizar relevamientos, tomas de muestras y estudios topográficos.
Para los arqueólogos, este tipo de geoglifos son especialmente valiosos porque se conservan mejor en ambientes de altura donde la erosión y la actividad humana son menores. En la región andina ya se han encontrado figuras similares en Chile, Perú y Bolivia, pero este ejemplar presenta características que lo hacen único en el lado argentino de la cordillera.
El andinista Carlos Gobbi, con años de experiencia en la zona, relató que el descubrimiento se produjo casi por casualidad al desviarse de su ruta habitual. “Vi las formas desde lejos y supe que no era natural”, explicó. Su decisión de no tocar nada y reportarlo de inmediato fue clave para preservar el sitio tal como estaba.
Los investigadores coinciden en que determinar la antigüedad exacta del geoglifo será uno de los primeros objetivos. Para eso se utilizarán técnicas de datación por radiocarbono y análisis de sedimentos. También se buscará establecer si formaba parte de una red mayor de estructuras rituales o si era un sitio aislado.
Este hallazgo vuelve a poner en foco el rico patrimonio arqueológico que aún guarda la cordillera de los Andes y que, por su ubicación remota, sigue reservando sorpresas para la ciencia. Mientras avanzan las pericias, el sitio permanecerá protegido para evitar cualquier tipo de daño o saqueo.
Las próximas semanas serán clave para entender mejor de qué se trata esta enigmática construcción y qué historia puede contarnos sobre los pueblos que habitaron la región mucho antes de la llegada de los españoles.