Fabrican autos de lujo en papel y bambú para quemarlos en rituales funerarios de Hong Kong
En un taller artesanal de Hong Kong, réplicas detalladas de Porsche, Tesla y Nissan hechas con papel y bambú se convierten en ofrendas que se incineran para acompañar a los difuntos en su próxima vida, según una antigua tradición china.
En las calles de Hong Kong, un taller especializado produce cada día vehículos en miniatura de marcas emblemáticas como Porsche, Tesla, Nissan y otras, pero con un destino muy particular: ser quemados en ceremonias funerarias.
Estas réplicas no están destinadas a circular por las carreteras, sino a formar parte de una tradición ancestral china conocida como “ofrendas funerarias”. Según las creencias, los objetos quemados en los rituales acompañan al espíritu del fallecido en el más allá, proporcionándole comodidades y estatus similar al que tenía en vida.
El proceso de fabricación es completamente artesanal. Los artesanos utilizan bambú como estructura principal y papel de colores para dar forma y detalle a cada vehículo. Desde los faros hasta las llantas y los logos de las marcas, todo es reproducido con sorprendente fidelidad, aunque a escala reducida.
La tradición se remonta a siglos atrás en la cultura china, donde originalmente se quemaban objetos de papel simples como casas, ropa o dinero. Con el paso del tiempo y el avance tecnológico, las ofrendas se modernizaron: hoy incluyen réplicas de iPhones, computadoras, aviones y, cada vez más, automóviles de lujo que reflejan los gustos y el estilo de vida del difunto.
En el taller visitado por LA NACION, los artesanos explican que cada pieza lleva varias horas de trabajo manual. Los modelos más solicitados suelen ser los deportivos y los eléctricos, en sintonía con las tendencias actuales. Una vez terminados, los autos son entregados a las familias que los usarán durante los funerales o en fechas conmemorativas.
La quema se realiza en espacios especialmente habilitados o en hornos temporales. El humo que asciende se interpreta como la transferencia de los objetos al mundo espiritual. Para los familiares, es una forma de honrar al ser querido y asegurarle un tránsito cómodo al otro lado.
Esta práctica, aunque pueda parecer extraña para observadores occidentales, sigue muy viva en Hong Kong y en varias comunidades chinas del mundo. No solo mantiene viva una tradición milenaria, sino que también sostiene un pequeño oficio artesanal que combina creatividad, destreza manual y respeto por las costumbres ancestrales.