Gioconda Belli acusa a Rosario Murillo de impulsar el fin del sistema electoral en Nicaragua
La escritora y exiliada nicaragüense Gioconda Belli denunció que la vicepresidenta Rosario Murillo busca eliminar las elecciones en el país centroamericano. La acusación se produce en medio de crecientes críticas al gobierno de Daniel Ortega.
La escritora nicaragüense Gioconda Belli acusó a la vicepresidenta Rosario Murillo de promover el fin del sistema electoral en Nicaragua, según declaraciones recogidas por medios internacionales.
Belli, exiliada desde hace años y crítica del gobierno de Daniel Ortega, sostuvo que Murillo, quien también es esposa del presidente, impulsa cambios que eliminarían las elecciones como mecanismo de legitimación del poder. La denuncia se produce en un contexto de aislamiento internacional del régimen sandinista.
La autora de novelas como La mujer habitada y El país bajo mi piel señaló que estas iniciativas forman parte de un proceso de consolidación autoritaria. Según sus palabras, el objetivo sería perpetuar el control sin pasar por el escrutinio popular, algo que ya ha sido cuestionado por organismos regionales y de derechos humanos.
Desde Managua, el gobierno no ha respondido formalmente a estas acusaciones. Fuentes cercanas al oficialismo han calificado las declaraciones de Belli como parte de una campaña de desestabilización orquestada desde el exterior.
La situación política en Nicaragua se mantiene tensa desde las elecciones de 2021, que fueron rechazadas por gran parte de la oposición y varios países. Desde entonces, decenas de opositores, periodistas y activistas han sido detenidos o se encuentran en el exilio.
Belli, quien formó parte de la revolución sandinista en los años 70 y 80 antes de distanciarse del gobierno actual, ha utilizado sus redes y columnas para denunciar lo que describe como un giro dictatorial. En esta oportunidad, apuntó directamente a Murillo como la principal impulsora de las reformas que, según ella, acabarían con cualquier vestigio de democracia electoral.
Organizaciones como la OEA y la CIDH han emitido informes que alertan sobre el deterioro institucional en el país centroamericano. Sin embargo, el gobierno de Ortega mantiene que se trata de interferencias externas en asuntos soberanos.
La acusación de Belli llega en momentos en que se especula sobre posibles modificaciones constitucionales o legales que podrían afectar el calendario electoral futuro. Aunque no hay confirmación oficial, analistas indican que cualquier paso en esa dirección profundizaría el aislamiento de Nicaragua en la región.
Por ahora, resta esperar si estas declaraciones generan alguna reacción concreta desde el oficialismo o si se suman a la lista de intercambios retóricos que caracterizan la relación entre el gobierno y sus críticos en el exilio.