Incendios forestales: países fríos de Europa deben prepararse ante el clima que se calienta
La ONU advierte que las condiciones secas elevan el riesgo de incendios incluso en naciones tradicionalmente húmedas y frías. No solo es una emergencia ambiental: también representa una amenaza directa para la salud pública.
A medida que el planeta se calienta, incluso los países europeos más fríos y húmedos deben empezar a prepararse para enfrentar incendios forestales que antes parecían improbables. Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agencias de la ONU, que destacan que el riesgo ya no se limita a las zonas mediterráneas clásicas.
Aunque la mayoría de los grandes incendios de esta temporada se registraron en países habituados a ellos, como Francia y España, las condiciones secas están aumentando la amenaza en muchas otras regiones del continente. Países del norte y centro de Europa, tradicionalmente más húmedos, registran ya periodos prolongados de sequía que facilitan la propagación del fuego.
Para ubicarse: el fenómeno no es solo una cuestión de bosques quemados. Los incendios forestales liberan humo y partículas finas que afectan gravemente la calidad del aire, lo que se traduce en problemas respiratorios, hospitalizaciones y, en casos extremos, muertes prematuras. La agencia sanitaria de la ONU insiste en que estos eventos ya deben tratarse como amenazas para la salud pública, no solo como emergencias ambientales.
Según el informe, el cambio climático está alterando los patrones de temperatura y precipitaciones en todo el continente. Veranos más calurosos y prolongados, combinados con inviernos menos nevados, dejan el suelo más seco y la vegetación más vulnerable. Esto genera condiciones ideales para que un simple rayo, una chispa o una fogata mal apagada desaten un incendio de gran escala.
En Argentina, donde los incendios en el Delta del Paraná o en la Patagonia ya son una preocupación recurrente, esta advertencia europea resuena con fuerza. El país también enfrenta temporadas cada vez más extensas de riesgo, con humo que en ocasiones llega hasta Buenos Aires y afecta a millones de personas.
Las autoridades sanitarias recomiendan a los gobiernos europeos desarrollar planes de contingencia que incluyan monitoreo temprano, sistemas de alerta a la población y protocolos médicos para atender los efectos del humo en la salud. No se trata solo de brigadas de bomberos: también es necesario preparar hospitales y sistemas de atención primaria.
Lo que se sabe hasta ahora es que el riesgo seguirá en aumento en las próximas décadas si no se toman medidas globales concretas para mitigar el calentamiento. Países que hasta hace poco consideraban los incendios forestales como algo lejano deben ahora invertir en prevención y adaptación.