Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro de Al Qaeda, irá a juicio en 2028 por los atentados del 11-S
El único alto mando de Al Qaeda que sigue vivo enfrentará un tribunal militar en Guantánamo el 5 de junio de 2028, 27 años después de los ataques que dejaron casi 3000 muertos en Estados Unidos.
El hombre considerado el principal cerebro operativo de los atentados del 11 de septiembre de 2001 finalmente irá a juicio. Khalid Sheikh Mohammed, detenido en 2003 en Pakistán, enfrentará un tribunal militar en la base naval de Guantánamo el 5 de junio de 2028.
Para ubicarse, Mohammed fue jefe militar de Al Qaeda y el encargado de planificar los ataques contra las Torres Gemelas, el Pentágono y el vuelo que cayó en Pensilvania. Los atentados causaron la muerte de 2977 personas y cambiaron para siempre la política de seguridad global.
Su arresto ocurrió en marzo de 2003. Desde entonces, el proceso judicial se postergó en múltiples oportunidades por cuestiones procesales, cambios en las reglas de evidencia y controversias sobre los métodos de interrogatorio utilizados en los primeros años de detención.
El juicio se realizó en un tribunal militar especial en Guantánamo, Cuba. Las autoridades estadounidenses indicaron que esta instancia busca cerrar uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente del país.
Mohammed, de origen paquistaní y ciudadano kuwaití, admitió en 2007 su responsabilidad en los ataques durante una audiencia. Sin embargo, esa declaración fue realizada bajo condiciones que luego fueron cuestionadas por defensores de derechos humanos.
El caso involucra también a otros tres imputados que formaron parte del equipo que preparó los atentados. Todos permanecen detenidos en la base militar estadounidense en territorio cubano.
El 11 de septiembre de 2001 marcó un antes y un después en las relaciones internacionales. Estados Unidos invadió Afganistán meses después para derrocar al régimen talibán que protegía a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda hasta su muerte en 2011.
La demora de casi tres décadas en llegar a juicio generó críticas tanto desde las víctimas como desde organizaciones que defienden el debido proceso. Para muchas familias de las víctimas, este juicio representa la posibilidad de tener un cierre formal.
Las autoridades norteamericanas no han brindado detalles adicionales sobre el formato exacto del proceso ni sobre qué testigos serán llamados. Lo que se sabe hasta ahora es que el tribunal militar fue el encargado de determinar la culpabilidad y, eventualmente, la pena.
Guantánamo sigue siendo un tema sensible en la política estadounidense. Varios presidentes intentaron cerrar la prisión, pero el complejo sigue operativo con decenas de detenidos que nunca fueron juzgados formalmente.
Este juicio, aunque tardío, se presenta como uno de los últimos actos judiciales vinculados directamente a los atentados del 11-S que todavía permanecen abiertos.