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La batalla por la infraestructura digital en ASEAN

El sudeste asiático se ha convertido en un importante escenario para la intensa competencia estratégica entre EE.UU. y China por el control de redes, cables submarinos y centros de datos.

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Servidores VPS en un centro de datos
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El sudeste asiático se ha convertido en un importante escenario para la intensa competencia estratégica entre Estados Unidos y China. La región, que agrupa a los diez países de la ASEAN, es clave por su crecimiento económico, su población joven y su posición geográfica.

En los últimos años, tanto Washington como Beijing han intensificado sus esfuerzos para ganar influencia en la infraestructura digital: desde cables submarinos de internet hasta redes 5G, pasando por centros de datos y sistemas de satélites. Esta carrera no es solo tecnológica, sino que tiene fuertes implicancias geopolíticas y económicas.

China ha avanzado fuertemente a través de su iniciativa de la Franja y la Ruta Digital. Empresas como Huawei y ZTE han desplegado miles de kilómetros de fibra óptica, construido data centers y firmado contratos de 5G con varios gobiernos de la región. Países como Camboya, Laos y Myanmar han recibido inversiones significativas, lo que genera preocupación en Washington por posibles riesgos de seguridad y dependencia tecnológica.

Por su parte, Estados Unidos responde con iniciativas como la “Blue Dot Network” y el “Partnership for Global Infrastructure and Investment”. Busca promover estándares abiertos, seguridad cibernética y alternativas confiables a las ofertas chinas. Aliados como Japón, Australia y Corea del Sur acompañan estos esfuerzos, especialmente en Vietnam, Indonesia y Filipinas.

Uno de los puntos más sensibles es el control de los cables submarinos. Más del 95% del tráfico de internet internacional viaja por estos cables. Varias rutas clave pasan por el mar del Sur de China, una zona de tensiones territoriales. China ha invertido en proyectos como el cable PEACE, mientras que consorcios occidentales y japoneses compiten por rutas alternativas.

Los centros de datos también son un frente caliente. La explosión del uso de internet, el comercio electrónico y la inteligencia artificial multiplicó la demanda. Singapur, que ya es un hub regional, limita nuevas construcciones por consumo energético, por lo que Malasia, Indonesia y Tailandia se convierten en destinos alternativos. Allí, empresas chinas y estadounidenses compiten por contratos millonarios.

Los gobiernos de la ASEAN intentan navegar esta competencia sin alinearse completamente con ninguno de los dos gigantes. La mayoría busca mantener la “neutralidad estratégica”, atrayendo inversiones de ambos lados mientras protegen su soberanía digital. Sin embargo, la presión es cada vez mayor y las decisiones sobre 5G o proveedores de cloud suelen generar debates internos y externos.

Expertos advierten que quien domine la infraestructura digital en la región tendrá ventaja en el control de datos, la ciberseguridad y la influencia económica durante las próximas décadas. La batalla apenas comienza y sus resultados definirán el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico.

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