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NOAA actualizó pronóstico de huracanes en el Atlántico: 75% de chance de temporada por debajo de lo normal

La agencia estadounidense bajó las expectativas de actividad ciclónica para el resto de 2026 por el fortalecimiento de El Niño. Qué significa para las costas argentinas y el Atlántico Sur.

Publicado el 8 de agosto de 2026, 15:20 hs

NOAA prevé una temporada atlántica por debajo de lo normal por el avance de El Niño

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos actualizó este sábado su pronóstico para la temporada de huracanes en el Atlántico 2026 y ahora asigna un 75% de probabilidad a que la actividad sea por debajo de lo normal.

El dato clave es el fortalecimiento de El Niño, que según los modelos de la agencia modifica las condiciones atmosféricas y reduce la formación de tormentas tropicales en la cuenca atlántica. La actualización se publicó el 8 de agosto de 2026, en plena temporada que va de junio a noviembre.

Traducido al lenguaje de todos los días: en lugar de la actividad “por encima de lo normal” que se esperaba hace unos meses, ahora el escenario más probable es de menos huracanes y menor energía ciclónica. Eso no elimina el riesgo de que algún sistema fuerte se forme, pero sí baja las chances generales.

En números: la NOAA proyecta entre 12 y 18 tormentas con nombre, de las cuales entre 5 y 9 podrían convertirse en huracanes y solo 1 a 3 alcanzarían categoría mayor (3 o más en la escala Saffir-Simpson). El promedio histórico es de 14 tormentas, 7 huracanes y 3 mayores.

¿Por qué cambió tanto el pronóstico?

El Niño, el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, genera vientos cortantes en altura que “desarman” las tormentas que intentan organizarse en el Atlántico. Además, enfría las aguas superficiales del Atlántico tropical, otro factor que frena la génesis de ciclones. Los modelos muestran que este evento se está fortaleciendo más de lo previsto inicialmente.

Para la Argentina, el impacto directo es bajo porque los huracanes atlánticos rara vez llegan al Atlántico Sur con esa intensidad. Sin embargo, los cambios en los patrones de circulación atmosférica pueden modificar la posición de la zona de convergencia intertropical y, en algunos casos, alterar el comportamiento de sistemas extratropicales que sí afectan el clima en Buenos Aires y la costa atlántica.

“El dato es relevante para el sector asegurador, la navegación y las autoridades de defensa civil de todo el hemisferio”, explicó un analista consultado. Aunque el foco está en el Caribe, Florida y la costa este de Estados Unidos, los efectos indirectos se sienten en la dinámica climática global.

Qué se espera para el resto del año

Si la tendencia se mantiene, los analistas de la NOAA creen que la temporada podría cerrar con números por debajo del promedio histórico. Eso no significa que no pueda haber un huracán intenso; la historia muestra que en temporadas “tranquias” a veces ocurre un evento muy destructivo.

Para ponerlo en contexto: en 2024 y 2025 la actividad fue alta, con varios huracanes de categoría 4 y 5. El cambio de signo de El Niño parece estar equilibrando la balanza hacia la baja en 2026.

Desde el punto de vista económico, una temporada más calma reduce los costos asegurados en el Caribe y el sureste de Estados Unidos, lo que indirectamente puede influir en los precios de las primas a nivel global y en los mercados de commodities agrícolas que se ven afectados por huracanes.

La recomendación de los expertos es la de siempre: aunque las probabilidades bajen, la preparación ante un evento extremo nunca está de más. Monitorear los pronósticos oficiales y tener un plan familiar de emergencia sigue siendo la mejor estrategia.

Si sos de las provincias costeras o tenés familiares en zonas expuestas del hemisferio norte, vale la pena seguir la evolución de los modelos en las próximas semanas. La NOAA volverá a actualizar el outlook en septiembre si fuera necesario.

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