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Paula Wolff, la hermana desconocida de Hitler que cambió su apellido y tuvo un romance con un criminal nazi

Cambió su apellido por orden de su hermano Adolf Hitler y siempre aseguró que no tuvo vínculo con el nazismo. El hallazgo de su diario íntimo puso en duda su versión y reveló un romance con uno de los peores criminales de Austria.

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Paula Wolff, la hermana oculta de Hitler y el diario que contradice su distancia del nazismo
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Paula Wolff nació en 1896 como Paula Hitler, la única hermana de Adolf Hitler que llegó a la adultez. Por orden de su hermano cambió su apellido a Wolff para evitar cualquier conexión pública con él durante el ascenso del nazismo en Alemania y Austria.

Según los registros históricos, Paula vivió gran parte de su vida en Viena y mantuvo un perfil bajo. Tras la Segunda Guerra Mundial, fue interrogada por las fuerzas aliadas. En esas declaraciones aseguró que no había tenido ninguna relación con el Partido Nacionalsocialista y que apenas mantenía contacto esporádico con su hermano.

Sin embargo, el descubrimiento de su diario íntimo años más tarde contradijo parte de esa versión. El documento personal reveló un romance con un hombre que resultó ser uno de los criminales más brutales del régimen nazi en Austria. Esa relación, mantenida en secreto durante décadas, puso en duda la imagen de distancia que Paula había construido.

El diario, hallado en archivos privados y analizado por historiadores, detalla no solo la relación sentimental sino también algunos aspectos de su infancia compartida con Adolf y la forma en que ella percibía los cambios políticos que sacudían Europa en los años 30 y 40.

Según informó La Nación, el texto íntimo ofrece una mirada inédita sobre una figura que siempre permaneció en las sombras de la historia. Paula Wolff murió en 1960 en Viena, sin descendencia directa, y durante años su historia fue poco conocida fuera de círculos especializados.

Los interrogatorios aliados de posguerra muestran a una mujer que intentaba desvincularse completamente del horror que su hermano había desatado. Decía haber vivido de una pensión que él le enviaba y negaba cualquier conocimiento de los crímenes que se cometían en nombre del Tercer Reich.

El hallazgo del diario cambió la percepción de los investigadores. No solo demostraba una cercanía emocional con un alto funcionario nazi involucrado en persecuciones y deportaciones, sino que también contenía reflexiones que sugerían que Paula estaba al tanto de más detalles de lo que había admitido.

Hoy, casi 81 años después del fin de la guerra, la historia de Paula Wolff sigue generando interés entre quienes estudian el entorno familiar de Hitler y cómo sus parientes más cercanos vivieron –y a veces ocultaron– su relación con el dictador.

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