Sequías, incendios y plagas: los bosques de Europa y Norteamérica bajo presión por el cambio climático
Los árboles urbanos también sufren la escasez de agua y las altas temperaturas, lo que pone en riesgo su rol clave como defensa natural de las ciudades contra el calor, la contaminación y para el bienestar de la población.
Los bosques de Europa y Norteamérica enfrentan una presión sin precedentes por el cambio climático. Sequías prolongadas, incendios cada vez más intensos y plagas que se expanden amenazan ecosistemas enteros, según un informe reciente de la ONU.
Para ubicarse, se trata de regiones que concentran una parte importante de los bosques templados del planeta. En Europa, países como España, Francia y Alemania han registrado veranos con sequías históricas. En Norteamérica, Canadá y el oeste de Estados Unidos sufren incendios forestales que ya se volvieron crónicos.
El reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que estas presiones combinadas reducen la capacidad de los bosques para absorber carbono, lo que a su vez acelera el calentamiento global.
Los árboles urbanos tampoco escapan a esta realidad. En ciudades de ambos continentes, la falta de agua y las olas de calor extremas están debilitando el arbolado urbano, una de las principales defensas naturales contra las islas de calor. Estos espacios verdes ayudan a bajar la temperatura, mejorar la calidad del aire y reducir el estrés de los habitantes.
Según el documento publicado el 28 de agosto de 2026, la combinación de factores climáticos favorece además la proliferación de plagas y enfermedades que atacan a especies nativas. En algunos casos, los árboles mueren en masa, dejando áreas enteras sin cobertura vegetal.
¿Por qué importa esto desde Argentina? Aunque estamos lejos geográficamente, los bosques cumplen un rol global en la regulación del clima. Además, fenómenos como la sequía y los incendios ya se viven con fuerza en nuestro país, desde el norte hasta la Patagonia. Lo que ocurre en Europa y Norteamérica sirve como alerta temprana de lo que puede intensificarse localmente.
El informe de la ONU destaca que sin una gestión adaptada al nuevo clima, la pérdida de bosques urbanos y naturales tendrá impactos directos en la salud pública, la economía y la calidad de vida de millones de personas.
Las autoridades y científicos llaman a aumentar la inversión en especies más resistentes, mejorar el riego en zonas urbanas y fortalecer la vigilancia de incendios. Mientras tanto, los datos preliminares muestran que el año 2026 ya acumula cifras alarmantes de superficie quemada en varias regiones del hemisferio norte.
Fuente: Noticias ONU