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27 Noches inaugura el Festival de San Sebastián y resalta el cine argentino en crisis

La película de Gustavo Postiglione abre la 72ª edición del certamen español, poniendo en primer plano la resiliencia de los realizadores locales pese a los recortes y la incertidumbre económica.

Publicado el 20 de julio de 2026, 07:25 hs

La 72ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián arranca esta noche con un estreno que lleva sello nacional: 27 Noches, del director rosarino Gustavo Postiglione. La elección no es casual. En medio de una de las peores crisis para la industria audiovisual argentina, el festival vasco decidió abrir con una película que habla de la oscuridad, la espera y, sobre todo, de cómo seguir creando cuando todo parece indicar lo contrario.

La historia sigue a un grupo de amigos que, durante 27 noches, se reúnen en un departamento de Buenos Aires para hablar, beber y resistir. Lo que empieza como una comedia de costumbres deriva en un retrato generacional que, sin quererlo, se convirtió en espejo de la realidad actual: gente que sigue haciendo lo que ama aunque las condiciones sean cada vez más hostiles.

Postiglione filmó la película en 2022, antes de que el ajuste presupuestario del INCAA y los recortes en subsidios dejaran a buena parte del sector en vilo. Sin embargo, el guion parece haber anticipado lo que vendría. "Es una película sobre la resistencia", dijo el director en una entrevista reciente. "No la hicimos pensando en la crisis actual, pero terminó siendo un documento de cómo se siente vivir en esta época".

El cine argentino llega a San Sebastián con más preguntas que certezas. El festival, que siempre tuvo una relación especial con nuestros directores —desde Lucrecia Martel hasta Pablo Trapero—, vuelve a apostar por una producción independiente realizada con recursos acotados. 27 Noches se rodó en pocos planos secuencia, casi como un ejercicio de supervivencia estética y económica.

En los pasillos del festival se habla de la paradoja: mientras el gobierno nacional reduce drásticamente el apoyo al cine, las coproducciones y los festivales internacionales se convierten en una de las pocas vías de oxígeno para que las películas se terminen y lleguen a pantallas. Este año, además de la apertura, habrá otras cuatro producciones argentinas en distintas secciones, lo que convierte a esta edición en una de las más nutridas de los últimos tiempos.

"Es una forma de decir que el cine argentino no se rinde", comentó un programador del festival que prefirió mantener el anonimato. La frase suena a lugar común, pero adquiere peso cuando se piensa en los técnicos que no cobran, en los actores que aceptan cachets simbólicos y en los directores que financian parte de sus películas con ahorros personales.

27 Noches no es un panfleto político. Su potencia viene de otro lado: de la observación precisa de un grupo de personas que se niegan a que la noche termine. Hay algo de esa obstinación en la propia existencia de la película. Como si el cine argentino, en su versión más independiente, se hubiera convertido en un ejercicio de resistencia nocturna.

El festival, que se extenderá hasta el 28 de septiembre, también incluirá retrospectivas y debates sobre el futuro de las industrias audiovisuales en contextos de austeridad. La presencia argentina no pasa desapercibida. En un año donde varios países de la región también enfrentan recortes, la inauguración con 27 Noches funciona casi como una declaración de principios: las historias siguen contándose, aunque haya que apagar algunas luces para poder filmarlas.

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