Ahora que sobran las preguntas, llegó el momento de que Scaloni escriba las respuestas
La Selección Argentina atraviesa un momento de dudas tras la Copa América. El DT Lionel Scaloni debe tomar decisiones clave para reconstruir el equipo de cara a las Eliminatorias y el próximo Mundial.
La Selección Argentina vive uno de esos momentos en los que las preguntas superan con creces a las certezas. Después de una Copa América 2024 que dejó más sombras que luces, a pesar del subcampeonato, el equipo de Lionel Scaloni parece haber entrado en una zona de estancamiento que exige respuestas concretas del entrenador.
El ciclo que comenzó con la Copa América 2021, siguió con la Finalissima y alcanzó su punto más alto en Qatar 2022, parece necesitar una actualización. No se trata de un fracaso deportivo, sino de un equipo que perdió frescura, que repite nombres por inercia y que muestra dificultades para generar juego ante rivales que ya saben cómo frenarlo.
Scaloni, que siempre se caracterizó por su pragmatismo y por construir desde lo colectivo, ahora enfrenta el desafío de reinventar sin romper. La pregunta que ronda en los foros de hinchas, en los podcasts y en las sobremesas de barrio es siempre la misma: ¿hasta dónde llega la lealtad con los campeones del mundo y cuándo empieza la necesidad de oxígeno nuevo?
El mediocampo es, quizás, el sector que más evidencia esta tensión. La ausencia de un Enzo Fernández en su mejor versión, la intermitencia de Alexis Mac Allister y la dificultad para encontrar un socio natural para Rodrigo De Paul dejan al equipo sin control de pelota en zonas clave. Scaloni sabe que ahí hay un problema estructural que no se resuelve solo con parches.
Arriba, la situación es aún más delicada. Lautaro Martínez atraviesa una racha irregular en la Selección, Julián Álvarez no termina de consolidarse como titular indiscutido y las apariciones de Nico González o Alejandro Garnacho siguen siendo demasiado esporádicas. La falta de un 9 clásico que genere peligro constante se nota, sobre todo cuando los partidos se traban.
La defensa, que durante años fue el bastión del equipo, también muestra grietas. Las lesiones recurrentes de algunos centrales y la dificultad para encontrar laterales de nivel europeo obligan a Scaloni a repensar el sistema. ¿Seguir con la línea de cinco o volver a la de cuatro? Esa no es una discusión menor cuando se viene una doble fecha de Eliminatorias que puede marcar el tono de lo que resta del camino hacia 2026.
Lo que nadie discute es que Scaloni tiene crédito. El DT que llegó casi de casualidad y terminó siendo campeón del mundo se ganó el derecho a equivocarse y corregir. Pero también es cierto que ese crédito no es infinito. El fútbol argentino es exigente por naturaleza y, en un contexto económico y social complicado, la Selección funciona como uno de los pocos refugios de alegría colectiva.
Hay quienes sugieren que el momento pide un golpe de timón. Incluir a jugadores como Valentín Barco, Facundo Buonanotte o incluso darle más minutos a Thiago Almada. Otros prefieren la paciencia: dejar que el equipo madure las ideas que se vienen trabajando hace más de tres años.
Scaloni, que siempre fue más de hechos que de palabras, ahora tiene que escribir con el equipo. Las convocatorias de septiembre serán la primera hoja en blanco. Ahí se verá si opta por la renovación gradual, si se anima a un cambio más profundo o si sigue apostando a la base que lo llevó a la gloria.
El técnico sabe mejor que nadie que los ciclos tienen su lógica. Lo demostró cuando decidió quedarse después de Qatar a pesar de haber dicho lo contrario. Ahora, esa misma honestidad intelectual que lo caracteriza le exige mirar al equipo con frialdad y decidir qué versión de Argentina quiere para los próximos años.
Porque si algo quedó claro después de la final de la Copa América es que ganar no alcanza. Hay que convencer. Y para eso, más que discursos, hacen falta once nombres que salgan a la cancha con una idea clara. Ese es el desafío que tiene por delante el DT de la Selección. Las preguntas ya están hechas. Ahora faltan las respuestas.