Kid Frazada, el perdedor más respetado de la historia del boxeo argentino
Santiago Mercedes López, conocido como Kid Frazada, acumuló 76 derrotas en 111 peleas entre 1970 y 1985. Nacido en Chaco, su historia incluye una victoria en el Luna Park que generó un revuelo histórico.
Santiago Mercedes López nació en el Chaco y se convirtió en una figura legendaria del boxeo argentino bajo el apodo de Kid Frazada. Entre 1970 y 1985 disputó 111 combates profesionales, de los cuales perdió 76. Su récord habla de un boxeador que rara vez alzaba la mano en señal de victoria, pero que ganó un respeto profundo entre colegas, aficionados y periodistas de la época.
A pesar de las constantes derrotas, Kid Frazada se destacaba por su valentía, su resistencia y una ética de trabajo impecable. Subía al ring una y otra vez, enfrentando rivales que en muchos casos le llevaban ventaja en experiencia o en peso. Su historia es un ejemplo de tenacidad en un deporte que suele recordar solo a los ganadores.
Una de sus pocas victorias generó un revuelo total en el viejo Luna Park de Buenos Aires. Esa noche, el público que había ido a ver caer nuevamente a Frazada terminó ovacionándolo de pie. El impacto de ese triunfo fue tal que quedó grabado en la memoria colectiva del boxeo nacional, convirtiéndose en una anécdota que se repite cada vez que se habla de él.
Nacido en una provincia del norte argentino, López llegó a Buenos Aires con la ilusión de abrirse camino en el boxeo. Como tantos otros, encontró un deporte duro donde las oportunidades eran escasas. Sin embargo, en lugar de rendirse, construyó una carrera basada en la constancia. Peleaba con frecuencia, aceptaba combates difíciles y mantenía una dignidad que trascendía los resultados.
En una época en la que el boxeo argentino vivía momentos de gloria con figuras como Carlos Monzón, Kid Frazada representaba el otro lado del deporte: el del guerrero anónimo que hacía posible que los grandes nombres tuvieran rivales. Lejos de ser visto como un “sacabolsas”, era respetado por su profesionalismo y por nunca bajar los brazos.
Su trayectoria de más de 15 años dejó una huella que va más allá de las estadísticas. En el mundo del boxeo, donde las derrotas suelen ser olvidadas rápidamente, la historia de Kid Frazada se convirtió en símbolo de resiliencia. Hoy, a más de cuatro décadas de su última pelea, su nombre sigue evocando admiración entre quienes conocen la verdadera esencia de este deporte.
La figura de López recuerda que en el ring no solo se miden golpes, sino también carácter, coraje y la capacidad de levantarse después de cada caída. En un deporte que muchas veces parece reservado para los invictos, Kid Frazada demostró que se puede perder casi todo y, aun así, ganar el respeto eterno.