Quién fue José Antonio Navarro, el migrante de Texas cuya frase está en el pasaporte estadounidense
Uno de los tres firmantes de origen mexicano de la Declaración de Independencia de Texas, su legado perdura en una frase que figura en todos los pasaportes de Estados Unidos. Conocé su historia y rol en la formación del Estado texano.
José Antonio Navarro nació en San Antonio de Béxar, entonces parte de la provincia mexicana de Texas, el 27 de enero de 1795. Hijo de un inmigrante de origen corsicano y una mujer de ascendencia mexicana y española, creció en un territorio de frontera donde las identidades se entrecruzaban.
Su vida transcurrió entre el México independentista y la posterior colonización angloamericana de Texas. Navarro se formó como comerciante y político, y pronto se involucró en los asuntos públicos de la región. En 1821, cuando México logró su independencia de España, Navarro ya era una figura respetada en San Antonio.
Durante la década de 1830, Texas comenzó a recibir un fuerte flujo de colonos estadounidenses. Las tensiones con el gobierno mexicano de Santa Anna fueron en aumento. Navarro, a pesar de su origen mexicano, se alineó con los colonos que buscaban mayor autonomía y, finalmente, la independencia.
En 1836, participó en la Convención de Washington-on-the-Brazos, donde se firmó la Declaración de Independencia de Texas. Junto a Lorenzo de Zavala y José Francisco Ruiz, Navarro fue uno de los tres firmantes de origen mexicano o hispano. Su firma representaba la adhesión de los tejanos —los mexicanos nacidos en Texas— al proyecto independentista.
Tras la independencia, Navarro se convirtió en uno de los líderes políticos del nuevo Estado. Fue senador, juez y miembro de varias comisiones. En 1845, cuando Texas se anexó a Estados Unidos, Navarro jugó un rol clave para que se respetaran los derechos de los habitantes de origen mexicano.
Su frase más recordada, “Texas is the place I love and where I want to be”, aparece en la página 2 de los pasaportes estadounidenses actuales. Se trata de una cita que resume su profundo apego al territorio texano, más allá de las banderas que ondearan sobre él.
La inclusión de esa frase en el pasaporte no es casual. Las autoridades estadounidenses eligieron a Navarro como símbolo de la diversidad cultural que contribuyó a formar el país. Junto a otras citas de figuras históricas como Mark Twain o Eleanor Roosevelt, sus palabras representan los valores de arraigo y pertenencia.
Navarro falleció en San Antonio en 1871, a los 76 años. Hoy, su nombre figura en calles, escuelas y monumentos en Texas. Su legado recuerda que la historia de ese Estado no se reduce a un conflicto entre “anglos” y “mexicanos”, sino que fue construida también por tejanos que supieron navegar entre dos mundos.
En un momento donde las discusiones sobre migración y fronteras vuelven a estar en el centro del debate, la figura de José Antonio Navarro adquiere una relevancia particular. Nacido en territorio mexicano, ciudadano de la República de Texas y luego de Estados Unidos, su vida encarna las complejidades de la identidad en la frontera.
Su frase en el pasaporte estadounidense funciona como un recordatorio silencioso: Texas fue, desde el principio, un lugar de encuentro y de mestizaje cultural.