Interna oficialista: Bullrich, el armisticio en el Congreso y la red evangélica de Milei para 2027
Mientras Patricia Bullrich evita romper con Milei por cálculo electoral, el oficialismo negocia el Presupuesto y la reforma política. Al mismo tiempo, el Presidente teje lazos con iglesias evangélicas para sumar territorialidad de cara a 2027.
La política argentina atraviesa un impasse temporal. En los próximos días, legisladores de La Libertad Avanza, el PRO y la UCR viajan a Estados Unidos para seguir las elecciones de medio término, y a su regreso la agenda quedará dominada por la visita del Papa León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026.
En la Casa Rosada calculan que habrá unos diez días de actividad legislativa muy baja, aunque las reformas y el Presupuesto 2027 apremian. Detrás de esa pausa se acumulan movimientos para ordenar las piezas con las que Javier Milei busca llegar competitivo a las elecciones de 2027.
Tres planos se superponen: la estrategia de Patricia Bullrich para mantener margen propio sin romper; las negociaciones de los primos Menem con Diego Santilli por el Presupuesto y la reforma política; y el fortalecimiento de la relación con sectores evangélicos como vía de construcción territorial.
En el bullrichismo descartan una salida inmediata del Gobierno. La cuenta es electoral: creen que, si el peronismo se divide, hay chance de competir por afuera. Pero si Patricia Bullrich rompe, Milei pierde una porción de electorado y el PJ se unifica, “solamente podemos perder”. Por eso la idea es acumular poder de negociación antes de definir.
La senadora quiere conservar el electorado que la acompañó en 2023. Hablan de la “teoría del árbol”: un tronco común con ramas que expresan sensibilidades distintas. La diferenciación se hizo más visible después de que Milei hablara de “la hoguera” para referirse a periodistas. Bullrich marcó que la frase cruzaba un límite.
Dentro del bloque libertario, por primera vez se escuchan voces en privado que consideran que algunas expresiones del Presidente ya son “demasiado”. No es una rebelión, apenas ruido nuevo en una tropa poco habituada a las disidencias.
La relación más tensa no es entre Milei y Bullrich, sino entre la ex candidata y Karina Milei. Fuentes del Congreso reconstruyen un cruce en la Mesa Política donde la secretaria general le pidió explicaciones sobre uno de los videos de Bullrich. “Hay que llevarla a Patricia porque si rompe se vuelve un peligro enorme”, resume un operador oficialista.
La cuenta es clara: a Bullrich no le hace falta ganarle a Milei; le alcanza con retener una porción suficiente de votos para complicarle el panorama frente a un peronismo reunificado. El antecedente de Juan Schiaretti en 2023 sirve de ejemplo.
En paralelo, el oficialismo negocia el Presupuesto y la reforma política. Martín y Lule Menem coinciden con Bullrich en no cerrar un acuerdo global con gobernadores que comprometa la gobernabilidad hasta 2027. Prefieren avanzar paso a paso. La prioridad es el Presupuesto 2027, la reforma política y el proyecto de Malvinas.
Las conversaciones legislativas y las electorales están entrelazadas. Lo que cada provincia obtenga en recursos condicionará el clima para discutir la suspensión o eliminación de las PASO. Diego Santilli transmite que los votos están, pero los bloques son frágiles y las negociaciones se hacen una por una, especialmente con los radicales.
Mientras se resuelven estas internas, el Gobierno profundiza su vínculo con el mundo evangélico. El lunes pasado, Javier y Karina Milei participaron en Casa Rosada del acto por el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes. Al día siguiente hubo un reconocimiento similar en Diputados. Y el martes, Milei viajó a Neuquén para inaugurar el auditorio de la iglesia Jesús es Rey, pastoreada por el padre de la senadora Nadia Márquez.
Más allá de los actos, circulan conversaciones sobre la conformación de consejos evangélicos provinciales que funcionen como interlocutores directos. La idea es canalizar programas y ayudas con menor dependencia de los intendentes tradicionales.
Las iglesias evangélicas tienen presencia barrial, comedores, trabajo con adicciones y en cárceles. Según encuestas del CEIL-CONICET, sus fieles crecieron del 5% a fines de los ‘90 al 15,3% hace unos años y proyecciones actuales los ubican cerca del 18% a nivel nacional, con picos del 24% en la Patagonia.
Esta red representa una forma de capilaridad territorial que el oficialismo busca capitalizar de cara a 2027. No se trata de un bloque de voto uniforme, pero sí de una afinidad en valores y una estructura social extendida por el país.
Todo esto ocurre justo antes de la visita del Papa León XIV, que llegará en una semana. El Presidente lo recibirá en el aeropuerto, en lo que será un hito simbólico de su gestión.
El oficialismo acumula movimientos en silencio. La interna con Bullrich se administra con cuidado, las negociaciones legislativas avanzan con prudencia y la relación con los evangélicos se consolida como una apuesta de largo plazo. El objetivo es claro: llegar ordenados y con más territorio propio a las urnas de 2027.