Reforma laboral: en seis meses la ley no generó un solo puesto de trabajo
A seis meses de su sanción, la reforma laboral impulsada por el Gobierno no registró creación neta de empleo formal según datos oficiales. Especialistas analizan las razones detrás de la falta de impacto.
La reforma laboral que el Gobierno presentó como uno de los pilares para reactivar la economía argentina no generó un solo puesto de trabajo neto en los seis meses transcurridos desde su aprobación.
Según datos del Ministerio de Trabajo actualizados al mes de julio de 2026, la cantidad de trabajadores registrados en el sistema formal se mantiene prácticamente estancada en los mismos niveles de febrero, cuando la ley comenzó a regir plenamente tras los últimos ajustes reglamentarios.
La norma, que incluyó modificaciones en materia de indemnizaciones, período de prueba, trabajo por plataformas y flexibilización de convenios colectivos, había sido defendida desde el Ejecutivo como una herramienta clave para reducir la informalidad y alentar la contratación.
Sin embargo, los números muestran otra realidad. El Observatorio de Empleo del ministerio registra una variación neta cercana a cero, con leves subas en algunos sectores compensadas por bajas en otros, principalmente en la industria manufacturera y la construcción.
Para ubicarse, el empleo formal en Argentina ronda los 6,8 millones de trabajadores asalariados privados. Ese número no se movió de manera significativa a pesar de las expectativas oficiales.
Economistas consultados coinciden en que el contexto macroeconómico explica gran parte de la parálisis. Con una inflación que aún supera el 30% interanual y un consumo interno deprimido, las empresas priorizan mantener su estructura actual antes que expandirse.
"La reforma puede haber bajado algunos costos de despido, pero sin demanda agregada no hay incentivo para tomar gente nueva", explicó un analista de la consultora Ecolatina que prefirió no ser nombrado.
Desde el Gobierno reconocen que los resultados tardan más de lo previsto pero sostienen que los cambios recién comienzan a hacer efecto. En la Casa Rosada destacan que la reducción de litigiosidad laboral es un dato positivo: las demandas cayeron casi un 40% en el primer semestre.
La CGT, por su parte, mantiene su crítica. "Esta reforma solo precarizó las condiciones de trabajo sin generar empleo", señalaron desde la central obrera. En paralelo, varios gremios impulsaron medidas de fuerza sectoriales que complicaron la imagen de estabilidad laboral.
En el Congreso, la oposición ya presentó proyectos para revertir algunos artículos clave, aunque sin chances de avanzar por la actual correlación de fuerzas.
¿Qué se espera de acá en adelante? Analistas coinciden en que el verdadero test para la reforma llegará en los próximos seis meses, cuando se conozca si la baja de tasas de interés y una posible recuperación del consumo logran destrabar las decisiones de inversión de las PyMEs, que representan el 70% del empleo formal privado.
Hasta ahora, los datos oficiales no acompañan el relato oficial. La reforma laboral está en vigencia, pero el empleo sigue sin arrancar.