Conrado Estol: “Mantener el optimismo y una visión positiva es clave para una longevidad saludable”
El neurólogo explicó en detalle cómo los cambios en el estilo de vida y el cuidado de la salud mental pueden extender la vida con calidad. Advirtió que el optimismo no es un cliché sino una herramienta concreta.
El neurólogo Conrado Estol aseguró que mantener el optimismo y una visión positiva de la vida constituye un factor central para alcanzar una longevidad saludable y no debe ser tratado como un simple lugar común.
En una entrevista concedida a LA NACION, el especialista detalló las estrategias basadas en evidencia científica que permiten mejorar la calidad de vida a medida que pasan los años. Según Estol, el cerebro responde de manera directa a hábitos diarios que van mucho más allá de la alimentación y el ejercicio físico.
“El optimismo no es un cliché. Hay estudios que muestran que las personas con una actitud positiva frente a los desafíos tienen menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas”, explicó el médico. Agregó que esta disposición influye en la adherencia a tratamientos y en la capacidad de recuperación ante episodios de estrés o enfermedad.
Estol enfatizó la importancia de manejar adecuadamente la salud mental. Señaló que la depresión y la ansiedad crónica aceleran el envejecimiento celular y aumentan el riesgo de demencia. Por eso, recomendó incorporar prácticas como la meditación, el contacto social frecuente y la búsqueda de actividades que generen propósito.
Entre los cambios de estilo de vida que promovió figuran el sueño reparador de entre siete y ocho horas diarias, una dieta rica en vegetales, frutas, nueces y pescado, y la práctica regular de actividad física aeróbica combinada con ejercicios de fuerza. También mencionó el rol del aprendizaje continuo: leer, tocar un instrumento o aprender un idioma nuevo ayuda a mantener la plasticidad cerebral.
El neurólogo advirtió sobre el manejo médico de la salud mental. Indicó que cuando los síntomas de tristeza persistente o angustia interfieren en la vida diaria es fundamental consultar a un profesional. “No hay que minimizarlo ni automedicarse. Un tratamiento oportuno puede cambiar completamente el pronóstico”, afirmó.
Estol recordó que la longevidad saludable no se reduce a vivir más años, sino a hacerlo con autonomía y bienestar. “El objetivo es llegar a los 80 o 90 años manteniendo la capacidad cognitiva, la movilidad y las relaciones afectivas”, dijo.
Según el especialista, pequeños ajustes sostenidos en el tiempo generan un impacto mayor que intervenciones aisladas. Recomendó revisar periódicamente los hábitos y ajustar aquello que ya no funciona, siempre con el acompañamiento de un equipo médico interdisciplinario.
La entrevista refuerza la idea de que la prevención comienza temprano y que el cuidado integral del cuerpo y la mente es la mejor inversión para disfrutar de una vejez activa.