Sociedad

Cuatro jóvenes argentinos convierten la crisis ambiental en soluciones prácticas

Desde vasos biodegradables hechos con algas invasoras hasta mezclar fécula de mandioca con plástico para impresión 3D, cuatro jóvenes presentaron iniciativas concretas que buscan transformar problemas ambientales en respuestas reales y aplicables.

Publicado el 19 de agosto de 2026, 20:50 hs

Cuatro jóvenes argentinos convierten la crisis ambiental en soluciones prácticas
El Cronista

Cuatro jóvenes argentinos presentaron en un encuentro reciente iniciativas concretas que buscan dar respuestas prácticas a la crisis ambiental. En común tienen la idea de transformar problemas reales en soluciones viables, ya sea desde la biotecnología, la comunicación científica, la activismo climático o la investigación universitaria.

Jerónimo Batista Bucher, biotecnólogo y director de Henko, propuso una solución que ataca dos problemas al mismo tiempo: la contaminación por plásticos y la invasión de algas marinas. Su proyecto busca usar extractos de estas algas para fabricar materiales compostables, como vasos descartables biodegradables, que sirvan de alternativa al plástico convencional. De esta forma, se genera un producto virtuoso a partir de dos amenazas ecosistémicas.

Celeste Giardinelli, comunicadora científica, participó del stream del Conicet que exploró el fondo marino frente a Mar del Plata. Su rol principal fue acercar el conocimiento al público general: “Mi labor ahí fue derribar el mito de que la ciencia es compleja”, explicó. A través de transmisiones en vivo, buscó que la exploración submarina sea entendible y cercana para cualquiera que siga la transmisión.

Mercedes Pombo, cofundadora de Jóvenes por el Clima Argentina, se enfocó en llevar la crisis climática del plano abstracto al concreto. “Buscamos llevarlo al plano de lo concreto y particularmente de las medidas públicas”, señaló. La organización trabaja para que los fenómenos climáticos se traduzcan en agenda política tangible, con propuestas que puedan implementarse desde el Estado y generen impacto real.

Natalia Hermoso, estudiante avanzada de Ciencias Físicas, abordó el problema de los plásticos desde su tesis de grado. Se centró en la impresión 3D, donde el PLA (un tipo de plástico) es insustituible, pero se puede reducir su huella. “Para la impresión 3D no se puede reemplazar el insumo que es el PLA, que es plástico, pero sí se le pueden agregar otros componentes. En mi caso, le agregué fécula de mandioca. Así se disminuye la cantidad de plástico que se está usando”, detalló. De esta manera, el material final es menos contaminante para el suelo.

Estas cuatro experiencias muestran que, más allá de los grandes discursos, hay jóvenes que están trabajando en soluciones puntuales. Convertir algas en vasos, mezclar fécula con plástico, divulgar ciencia desde el fondo del mar o presionar para que la crisis climática tenga traducciones políticas concretas son apuestas que, aunque todavía en desarrollo, apuntan a generar un cambio medible en el corto y mediano plazo.

En un país donde los problemas ambientales suelen quedar relegados por otras urgencias, estas iniciativas demuestran que la innovación local puede aportar respuestas creativas. El desafío ahora es escalarlas, conseguir financiamiento y que las ideas pasen del encuentro a la implementación real en barrios, industrias o políticas públicas.

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