Detuvieron a una mujer por amenazas de bomba contra el Garrahan y salas de Adrián Suar
La acusada de 57 años fue localizada en Versalles tras rastrear siete cuentas de correo. En su casa hallaron pósters y fotos de películas del actor y productor. No se encontraron explosivos en los 30 lugares inspeccionados.
Una mujer de 57 años fue detenida este viernes por la Policía Federal Argentina acusada de enviar amenazas de bomba a través de correos electrónicos contra el Hospital Garrahan, la Sociedad Argentina de Actores y varios cines y teatros del país, muchos de ellos vinculados a producciones de Adrián Suar.
La investigación se inició a mediados de agosto tras recibir los mensajes en la Cámara Criminal de Sorteos del Poder Judicial de la Nación. Los correos estaban firmados como CATYCEM, sigla que supuestamente significa “Contra Abusos, Torturas y Corporaciones del Espectáculo y Medios”, aunque no existe registro de esa organización.
En uno de los mensajes se aseguraba que habían colocado explosivos y se mencionaban de manera explícita los complejos donde se proyecta la película Yo, Narciso, protagonizada por Natalia Oreiro y Adrián Suar, y la sala de teatro donde se presenta la obra Secreto en la montaña, producida por Suar.
La amenaza obligó a un operativo de gran escala: se inspeccionaron 30 establecimientos entre la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y el interior del país. Participaron distintas delegaciones de la PFA, bomberos y, en CABA, el Departamento Brigadas de Explosivos. Ninguno de los lugares revisados tenía artefactos explosivos ni elementos sospechosos.
La detenida fue localizada en su vivienda del barrio porteño de Versalles luego de rastrear siete cuentas de correo electrónico. Durante el allanamiento, los investigadores encontraron un póster de la película Yo, Narciso y otras fotos y elementos relacionados con producciones de Suar.
La causa quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°3, a cargo del juez Marcos Fernández. La mujer quedó detenida por el delito de intimidación pública y a disposición de la Justicia.
Según indicaron fuentes judiciales, el celular secuestrado será clave para determinar si actuó sola o si hubo otras personas involucradas en el envío de los mensajes. La investigación busca reconstruir el camino digital de los correos para cerrar el caso.
Este tipo de amenazas, aunque resulten infundadas, generan un fuerte impacto en los servicios de emergencia y en la rutina de los establecimientos afectados, desde hospitales hasta salas culturales.