Sociedad

Que las medallas no tapen el desfinanciamiento del deporte argentino

Atletas de alto rendimiento reclaman por el recorte en becas y el desfinanciamiento crónico. Piden restituir la ley del 1% sobre telefonía móvil que financiaba el deporte.

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Tres medallas metálicas colgando de cintas lisas sobre fondo oscuro
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Los logros deportivos que celebra el país cada vez que suena el himno en un podio internacional corren el riesgo de ocultar un problema estructural que viene creciendo hace años: el desfinanciamiento del deporte de alto rendimiento.

En las últimas semanas, varios deportistas que representaron a la Argentina en Juegos Panamericanos, Olimpíadas y campeonatos mundiales expresaron públicamente su preocupación por los recortes en las becas y el achicamiento de los presupuestos destinados a preparación, viajes y apoyo técnico. El reclamo central pasa por restituir la ley que destinaba el 1% de la facturación de los servicios de telefonía móvil al financiamiento del deporte.

Según los atletas, esa norma, que fue modificada y luego desarticulada en los últimos años, permitía sostener un sistema de becas relativamente estable que hoy se ve severamente afectado. El recorte se traduce en menos recursos para concentraciones, menos apoyo para entrenadores y, en muchos casos, deportistas que terminan costeando de su bolsillo parte de su preparación.

El deporte argentino tiene una tradición de resultados que no se condice con el nivel de inversión estatal de los últimos ciclos. Desde el hockey sobre césped hasta el atletismo, pasando por el judo, la natación y el tenis, son varias las disciplinas que advierten que los logros actuales se sostienen más por el esfuerzo individual y el apoyo privado que por una política pública consistente.

"Las medallas no pueden tapar el bosque", sintetizó uno de los referentes consultados. La frase resume el temor de que los festejos por los podios distraigan la atención de un problema de fondo: sin un financiamiento previsible y suficiente, el semillero se debilita y el nivel competitivo se vuelve cada vez más difícil de mantener.

Los reclamos llegan en un momento en el que el Gobierno nacional busca ajustar el gasto público. Sin embargo, los deportistas argumentan que el retorno en imagen, inspiración para las nuevas generaciones y hasta en términos económicos (a través de sponsors y turismo deportivo) justifica mantener o aumentar la inversión en este sector.

Desde el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) se ha señalado que se buscan alternativas de financiamiento mixto, pero los atletas piden claridad y previsibilidad. Muchos de ellos compiten con calendarios internacionales exigentes y necesitan saber con cuántos recursos contarán para el próximo ciclo olímpico.

El debate no es nuevo, pero gana urgencia cada vez que una delegación argentina regresa con medallas. El riesgo es que, una vez apagados los flashes, el sistema vuelva a quedar bajo la línea de flotación. Para los que entrenan todos los días, la pregunta es concreta: ¿hasta cuándo se podrá seguir rindiendo al máximo con recursos cada vez más escasos?

En un país que se emociona con cada podio, parece razonable que esa misma emoción se traduzca en políticas que garanticen que los próximos talentos tengan las mismas o mejores condiciones que los actuales. De lo contrario, las medallas de hoy podrían ser las últimas de una generación que se sostuvo más por garra que por un sistema sólido.

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