Sociedad

Entrenamiento emocional: la vida es como un deporte, aprendés más cuando perdés

Delfina Linck, autora de un nuevo libro y juego sobre inteligencia emocional, explica por qué perder es la mejor forma de crecer. La vida como un deporte, según la economista, psicóloga y consteladora que acompañó a la Selección en el Mundial.

Publicado el 4 de julio de 2026, 11:10 hs

Delfina Linck sonriente sosteniendo su libro y juego de cartas sobre inteligencia emocional
La Nacion

Delfina Linck tiene una frase que repite como un mantra: “La vida es como un deporte, aprendés más cuando perdés que cuando ganás”. La economista, politóloga, psicóloga, mediadora, consteladora familiar y escritora acaba de publicar un libro que viene acompañado de un juego de cartas pensado para entrenar la inteligencia emocional.

El lanzamiento coincide con un momento en el que la Selección Argentina todavía festejaba el título mundial conseguido en Qatar. Linck fue parte del staff técnico que acompañó al equipo de Scaloni. Su rol no era técnico ni físico: se encargaba del aspecto emocional. Y según cuenta, Lionel Messi fue uno de los que más rápido incorporó el mensaje.

Messi gana con su actitud”, dice en una entrevista desde su casa de Buenos Aires. “No es solo talento. Es la forma en que procesa las derrotas, cómo las transforma en combustible. Eso es lo que intentamos trabajar con el equipo”.

Del Mundial al living de cualquiera

El libro y el juego que acaba de editar buscan llevar esa misma lógica a la vida cotidiana. No se trata de un manual de autoayuda clásico. Es más bien un kit de entrenamiento: 52 cartas con situaciones, preguntas y ejercicios que pueden usarse en familia, en el trabajo o en terapia.

“La idea es que la gente practique. Como en un gimnasio. Nadie mejora su estado físico solo leyendo sobre ejercicio. Hay que moverse. Con las emociones pasa lo mismo”, explica.

Linck viene de un recorrido poco habitual. Se formó en economía y ciencias políticas en la UBA, después se volcó a la psicología y la mediación. Las constelaciones familiares llegaron más tarde y terminaron de cerrar un círculo que siempre tuvo como eje entender por qué las personas y los sistemas se traban.

Perder como oportunidad

Uno de los ejercicios centrales del juego propone revivir una derrota reciente y analizarla como si fuera un partido. ¿Qué salió mal? ¿Qué aprendiste? ¿Qué harías distinto? La dinámica obliga a separar el resultado del proceso.

“En la cultura argentina estamos muy acostumbrados a pensar que perder es una vergüenza. Pero en el deporte de alto rendimiento se ve clarísimo: los grandes equipos estudian sus derrotas con más detalle que sus victorias. Ahí está el crecimiento”, dice.

Durante el Mundial, cuenta, hubo momentos en los que el equipo tuvo que procesar rápido frustraciones. La derrota contra Arabia Saudita en el primer partido fue uno de ellos. “Ahí se vio la actitud de Messi. No bajó la cabeza, no culpó a nadie. Tomó la responsabilidad y siguió. Eso es lo que después contagió al resto”.

Para usar en casa

El juego puede jugarse de distintas maneras: en ronda familiar, como icebreaker en una empresa o incluso de a uno, sacando una carta por día. Cada carta tiene una consigna que invita a mirar las emociones desde otro lugar.

Linck insiste en que no se trata de “ser positivo” a la fuerza. “No es tóxica positividad. Es entrenamiento. Como cuando Messi sigue pateando después de errar un penal. No se convence de que no falló. Acepta que falló y vuelve a intentarlo con más información”.

El libro, que funciona como guía del juego, incluye testimonios de personas que participaron de talleres y también reflexiones de la propia autora sobre su recorrido. Hay capítulos dedicados a la resiliencia, a la gestión de la frustración y a cómo construir equipos (ya sea una familia, una oficina o un vestuario).

Herramienta para tiempos difíciles

En un país donde la incertidumbre económica y social es casi constante, Linck cree que estas herramientas son especialmente útiles. “Cuando todo es inestable, lo único que podemos entrenar es nuestra propia respuesta. No controlamos el resultado, pero sí cómo lo procesamos”.

Y vuelve a la analogía deportiva: “Un atleta no puede controlar el clima, el estado de la cancha ni la suerte del rival. Pero sí puede controlar su preparación, su foco y su recuperación después de cada partido. Eso es lo que proponemos”.

El pack (libro + juego) ya está disponible en librerías y en formato digital. Según cuenta la autora, la idea es seguir desarrollando más herramientas. El próximo paso podría ser una versión para chicos y adolescentes.

Mientras tanto, en las redes ya circulan fotos de gente jugando en cenas familiares, en reuniones de trabajo y hasta en sesiones terapéuticas. El gancho es simple: nadie quiere leer otro libro sobre emociones. Pero casi todos quieren probar un juego que promete hacerlos más fuertes para la próxima derrota.

Porque, como dice Linck citando a Messi y a la vida misma: al final, lo que cuenta no es cuántas veces caés, sino cuántas veces te parás con más información que antes.

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