Por qué es malo estacionar con los neumáticos girados: lo que dicen los expertos
Aunque parece inofensivo, dejar las ruedas giradas al estacionar acelera el desgaste de neumáticos, dirección y suspensiones. Especialistas explican los motivos y cómo evitarlo.
Estacionar con los neumáticos girados es una práctica tan habitual en las calles de Buenos Aires que muchos conductores ni siquiera reparan en ella. Sin embargo, mecánicos y expertos en mantenimiento vehicular advierten que este hábito puede generar un desgaste prematuro en varios componentes clave del vehículo.
El principal problema se produce en los neumáticos. Cuando las ruedas quedan giradas, el peso del auto recae de manera desigual sobre la banda de rodamiento. Esto genera una presión constante y asimétrica que acelera el deterioro de los laterales y reduce la vida útil de los cubiertas, especialmente en las delanteras.
Además, la dirección y la suspensión también sufren. Al dejar el volante girado, los sistemas hidráulicos o eléctricos de asistencia quedan bajo tensión innecesaria. Con el paso del tiempo, esto puede provocar fugas en las cremalleras de dirección, mayor esfuerzo en las bombas y un desgaste acelerado de bujes, rótulas y amortiguadores.
Los especialistas consultados coinciden en que el impacto es mayor en vehículos con dirección asistida eléctrica. En estos modelos, mantener el volante en posición extrema durante horas puede forzar el motor eléctrico y, en casos extremos, activar fallos electrónicos detectables en el tablero.
Desde el punto de vista de la seguridad, estacionar con las ruedas giradas también representa un riesgo. En caso de que otro vehículo o un peatón impacte levemente contra el auto, las ruedas en ángulo pueden hacer que el coche se mueva de forma impredecible o complique las maniobras de remolque.
Cómo estacionar correctamente
Los mecánicos recomiendan siempre dejar las ruedas rectas al finalizar una maniobra. La secuencia ideal es: estacionar el vehículo, enderezar el volante y luego apagar el motor. De esta manera se evita cualquier tensión residual en los componentes de la dirección.
En las calles de la Ciudad de Buenos Aires, donde el estacionamiento en cordón es la norma, este consejo adquiere mayor relevancia. El hábito de “dejar las ruedas para facilitar la salida” genera más problemas que beneficios a mediano plazo.
Otro factor a tener en cuenta es el clima. En días de mucho calor, como los que se registran habitualmente en verano porteño, los neumáticos estacionados con giro sufren aún más porque el caucho se ablanda y la deformación es mayor. En invierno, el frío extremo también afecta la elasticidad y puede generar grietas prematuras en las zonas más tensionadas.
Los expertos del sector automotriz estiman que corregir este hábito puede extender la vida útil de un juego de neumáticos entre un 15% y un 20%, además de reducir costos futuros en alineación y balanceo. En un contexto donde el precio de las cubiertas no deja de aumentar, pequeños cambios en los hábitos diarios marcan una diferencia concreta en el bolsillo.
Por último, desde los talleres mecánicos porteños recomiendan realizar revisiones periódicas de la dirección y suspensión, especialmente si se detectan vibraciones o ruidos extraños al girar el volante. Muchas veces, estos síntomas tienen origen en años de estacionar con las ruedas giradas.