Estanislao Bachrach: “La frustración es normal, el tema es poder decirlo y buscar ayuda”
El especialista en neurociencia dialogó sobre los desafíos de criar adolescentes en un mundo que evita el malestar y explicó por qué es clave enseñar a tolerar la frustración.
Si sos padre o madre de un adolescente, seguramente te enfrentaste más de una vez a esa mirada de fastidio, la puerta que se cierra o el silencio que dura días. Según Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y especialista en neurociencia, esos momentos displacenteros son parte inevitable del crecimiento y no hay que apurarse a resolverlos.
En diálogo con LA NACION, Bachrach reflexionó sobre los desafíos actuales de la crianza. “La frustración es algo normal, el tema es poder decirlo y buscar ayuda”, aseguró. Para el experto, el problema no es que los chicos se frustren, sino que muchos adultos hoy tienen terror a que eso ocurra y terminan sobreprotegiéndolos.
El neurocientífico explicó que el cerebro adolescente todavía está en pleno desarrollo, especialmente las áreas relacionadas con el control de impulsos y la regulación emocional. Por eso, ante una situación de malestar, la reacción puede ser explosiva o de aislamiento. “Lo que tenemos que enseñarles es que sentir frustración no es un fracaso, es información”, señaló.
Según Bachrach, uno de los mayores errores actuales es tratar de eliminar todo displacer de la vida de los hijos. “Si nunca se enfrentan a un ‘no’, a una demora o a un esfuerzo que no da resultado inmediato, después en la vida real se les hace muy cuesta arriba”, dijo. Y agregó que la pandemia y el uso intensivo de pantallas agravaron esta tendencia: los jóvenes pasan cada vez más tiempo en entornos donde todo es inmediato y personalizado.
El especialista recomendó a los padres practicar la escucha activa sin salir corriendo a solucionar el problema. “Muchas veces alcanza con preguntar ‘¿querés contarme qué te pasa?’ y validar lo que sienten. Decirles ‘es normal sentirse así, yo también me sentí frustrado a tu edad’ ayuda mucho más que dar consejos o minimizarlo”.
Bachrach también habló de la importancia de modelar comportamientos. “Los chicos aprenden más de lo que vemos hacer a los adultos que de lo que les decimos. Si nos ven pedir ayuda, hablar de emociones difíciles o tolerar un mal día sin derrumbarse, eso les queda grabado”.
Para los adolescentes que están pasando por un momento de mucha frustración acumulada, el consejo del neurocientífico es claro: buscar ayuda profesional no es signo de debilidad. “La terapia o hablar con un adulto de confianza puede ser la diferencia entre quedarse trabado o aprender a moverse con las dificultades de la vida”.
En un contexto donde cada vez más jóvenes consultan por ansiedad, estrés y baja tolerancia al malestar, el mensaje de Bachrach llega como un recordatorio práctico: la frustración no se evita, se atraviesa. Y cuanto antes aprendan a nombrarla y pedir apoyo, mejor equipados estarán para la adultez.