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Gina, 25 años, dejó Buenos Aires por la Patagonia: “Me estaba acostumbrando a una vida que no quería”

La creadora de contenido Gina Ciccone cambió la rutina porteña por la Patagonia tras perder su trabajo. Desde su nuevo hogar recorre paisajes y comparte su historia en redes sociales.

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Gina, 25 años, dejó Buenos Aires por la Patagonia: “Me estaba acostumbrando a una vida que no quería”
La Nacion

Gina Ciccone tenía 25 años y una vida que, vista desde afuera, parecía ordenada. Vivía en Buenos Aires, trabajaba en una agencia de publicidad y compartía su día a día en redes. Pero en el fondo sentía que algo no cerraba.

“Me estaba acostumbrando a una vida que no quería”, cuenta ahora desde El Bolsón, donde se mudó hace unos meses. La frase se volvió viral en sus videos de TikTok e Instagram, donde ya suma miles de seguidores que siguen su cambio de rumbo.

Todo empezó cuando perdió su trabajo. En lugar de salir a buscar otro empleo en la ciudad, tomó una decisión que muchos porteños solo sueñan: armar la mochila y probar suerte en la Patagonia. Vendió lo que tenía, guardó lo esencial y se subió a un micro rumbo al sur.

Desde su nuevo hogar, una casa pequeña rodeada de naturaleza, Gina genera contenido mientras recorre senderos, lagos y montañas. Sus videos muestran tanto la belleza del lugar como los desafíos reales de empezar de cero: la falta de ciertos servicios, el costo de la vida y la distancia de la familia y los amigos.

“Al principio fue duro, pero por primera vez siento que estoy eligiendo”, explica en una de sus publicaciones más vistas. La joven combina tomas de paisajes con reflexiones sobre el burnout, las expectativas laborales y la búsqueda de una vida más alineada con lo que realmente valora.

Su historia resuena especialmente entre jóvenes porteños de entre 25 y 35 años que sienten la presión de la ciudad: alquileres altos, transporte saturado y un ritmo que deja poco espacio para cuestionarse. Muchos le escriben preguntándole cómo dio el paso, cuánto dinero ahorró antes de mudarse y si no extraña la vibración de Buenos Aires.

Gina responde con honestidad. Reconoce que extraña ciertas cosas, como la cercanía con sus afectos y la oferta cultural, pero afirma que el intercambio vale la pena. “Acá aprendo todos los días algo nuevo sobre mí y sobre cómo quiero vivir”, dice.

Su contenido no es solo escapismo. Muestra la realidad de quien se anima a cambiar: trámites para radicarse, cómo generar ingresos desde un lugar remoto y la importancia de tener un colchón económico antes de dar un salto así. Todo sin filtros ni romanticismos excesivos.

Según La Nación, su caso se suma a una tendencia que creció después de la pandemia: jóvenes profesionales que priorizan calidad de vida por encima de la carrera tradicional en grandes ciudades.

Por ahora Gina no tiene planes de volver. Sigue explorando la zona, subiendo contenido y respondiendo mensajes de quienes sueñan con hacer algo similar. Su mensaje es claro: a veces hay que perderlo todo para encontrar lo que realmente importa.

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