Los cinco lugares del mundo donde la gente vive más y qué hacen para conseguirlo
Jorge Tartaglione, cardiólogo, reveló las claves de las zonas azules: una mentalidad positiva, movimiento natural y fuerte conexión social son algunos de los hábitos que permiten llegar a la vejez con salud.
Si hoy es sábado 5 de septiembre de 2026 y pensás en llegar a los 90 o 100 años con buena salud, vale la pena mirar qué pasa en las llamadas “zonas azules”, los cinco lugares del planeta donde más centenarios hay y donde la gente no solo vive más, sino que lo hace con calidad de vida.
El cardiólogo Jorge Tartaglione explicó en LN+ cuáles son esos sitios y qué hábitos comparten sus habitantes. Según el especialista, la clave no está en pastillas ni en dietas extremas, sino en una combinación de movimiento natural, alimentación sencilla, vínculos fuertes y, sobre todo, levantarse cada mañana con ganas de hacer algo.
Las cinco zonas azules identificadas por la investigación internacional son:
- Okinawa (Japón): sus habitantes tienen una de las mayores esperanzas de vida del mundo. Caminan mucho, comen poco y mantienen un fuerte sentido de propósito llamado “ikigai”.
- Cerdeña (Italia): especialmente en las zonas montañosas, donde los hombres viven tanto como las mujeres. El pastoreo, el trabajo físico diario y la dieta mediterránea son centrales.
- Loma Linda (California, EE.UU.): comunidad adventista donde el descanso semanal, la fe y una alimentación basada en plantas marcan la diferencia.
- Nicoya (Costa Rica): la “pura vida” no es un slogan. Los ticos de esta península mantienen actividad física constante, comen mucho vegetal y tienen redes de apoyo familiar muy sólidas.
- Icaria (Grecia): isla donde la gente olvida tomar la medicación porque no la necesita tanto. Siesta, caminata, dieta mediterránea y bajo estrés son la norma.
Tartaglione insistió en que el factor más repetido en todos estos lugares es la mentalidad positiva y el propósito diario: “Se levantan con ganas de hacer algo”. Ese “algo” puede ser trabajar en el jardín, cuidar a los nietos, ir a la iglesia o simplemente reunirse con amigos. El cerebro y el corazón responden a esa motivación.
Además, el entorno juega un rol clave. En estas zonas no hay que “hacer ejercicio”: el diseño de la vida cotidiana obliga a moverse. Subir cuestas, trabajar la tierra, caminar al mercado. El estrés es bajo y las relaciones sociales son frecuentes y genuinas.
“La soledad mata tanto como fumar”, recordó el médico. Por eso en todas las zonas azules la gente mantiene lazos fuertes con familia, amigos y comunidad. Eso protege la salud mental y, por rebote, la física.
Según el cardiólogo, cualquiera puede incorporar algunas de estas costumbres sin mudarse al otro lado del mundo: priorizar las verduras, caminar todos los días, cultivar un hobby que dé sentido y cuidar las relaciones. La vejez saludable no es cuestión de suerte, sino de hábitos que se construyen día a día.