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Nerea, albañila en Australia: “Me rechazan por el simple hecho de ser mujer”

La joven española que se mudó a Australia contó los prejuicios que enfrenta diariamente en la industria de la construcción, un rubro históricamente masculino.

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Nerea, albañila en Australia: “Me rechazan por el simple hecho de ser mujer”
La Nacion

Nerea es albañila y vive en Australia. Su historia se volvió viral porque refleja un problema que, aunque parezca lejano, se repite en muchos países: la discriminación de género en oficios tradicionalmente masculinos.

La joven española relató que le cuesta mucho conseguir trabajo en la construcción. Según sus palabras, “me rechazan por el simple hecho de ser mujer”. En entrevista con La Nación, contó cómo es su día a día en las obras y los comentarios y actitudes que debe soportar.

Más allá de la fuerza física que requiere el trabajo, Nerea asegura que su mayor obstáculo es el prejuicio. Muchos empleadores directamente descartan su currículum al ver que es mujer, o le dan excusas vagas cuando se presenta en persona. “Es como si no creyeran que una mujer pueda manejar una amoladora o cargar materiales pesados”, explicó.

En Australia, la industria de la construcción sigue siendo uno de los sectores con menor participación femenina. Aunque existen campañas para fomentar la diversidad, los números muestran que las mujeres representan menos del 10% de los trabajadores en obras. Nerea forma parte de esa minoría y su experiencia deja en evidencia que el cambio cultural es más lento de lo que se promete.

La joven también habló de las condiciones diarias: desde baños sin privacidad hasta bromas de mal gusto o falta de respeto por parte de algunos compañeros. Sin embargo, no todo es negativo. Destacó que cuando logra entrar en un equipo, su trabajo suele ser valorado y varios jefes terminan sorprendidos por su capacidad y precisión.

El caso de Nerea no es aislado. En distintos países, mujeres que eligen oficios como albañilería, plomería o electricidad cuentan historias similares. Muchas terminan abandonando por el desgaste emocional que implica tener que demostrar constantemente que están capacitadas.

Desde organismos de igualdad se insiste en la necesidad de políticas concretas: cupos, capacitaciones mixtas y campañas de sensibilización en las empresas. Mientras tanto, Nerea sigue buscando su lugar en las obras australianas y usa sus redes para visibilizar la realidad que viven decenas de mujeres como ella.

Su testimonio sirve como espejo para reflexionar sobre cuántas barreras invisibles siguen existiendo en rubros que, en teoría, solo requieren habilidad y ganas de trabajar.

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