Sociedad

Renata Schussheim: “Yo estoy por lo analógico, a todo nivel”

La reconocida artista visual de 76 años presentó un libro con sus figurines para teatro y una muestra de dibujos en Italia, donde reafirma su preferencia por las técnicas manuales frente a lo digital.

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Mesa de trabajo con materiales de manualidades
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

A los 76 años, Renata Schussheim sigue creando con la misma pasión y precisión que la caracterizan desde hace décadas. La artista visual acaba de publicar un libro que reúne una selección de sus figurines para teatro y, al mismo tiempo, inauguró una muestra de sus dibujos en Italia, dos hitos que marcan su presente creativo.

En una charla distendida, Schussheim se mostró contundente sobre su forma de trabajar: “Yo estoy por lo analógico, a todo nivel”. Esta frase resume una filosofía que mantiene intacta a pesar de los avances tecnológicos que han transformado el mundo del arte y el diseño escénico.

Sus figurines, esos bocetos detallados que definen vestuario, personajes y atmósferas de obras teatrales, nacen siempre del lápiz, el papel, las acuarelas y las texturas reales. Para ella, el contacto físico con los materiales no es un detalle romántico sino una necesidad que le permite transmitir la esencia de cada propuesta escénica.

El libro que acaba de editar funciona como un catálogo vivo de su trayectoria en el teatro argentino e internacional. Allí se pueden apreciar décadas de trabajo junto a directores, dramaturgos y actores, donde cada figurín cuenta una historia antes de que la obra llegue al escenario.

La muestra en Italia, por su parte, pone el foco en sus dibujos independientes, piezas que dialogan con su labor teatral pero que también existen por sí mismas. El público europeo tuvo la oportunidad de ver de cerca esa línea fina, casi temblorosa, que caracteriza su trazo y que captura emociones con economía de recursos.

Schussheim no demoniza la tecnología, pero sí marca una distancia clara. Considera que lo digital puede ser una herramienta útil en ciertas etapas de producción, pero que nada reemplaza el gesto manual, la mancha inesperada o el error feliz que surge al trabajar con materiales físicos.

“El dibujo es pensamiento”, suele decir, y en esa idea radica gran parte de su legado. Sus alumnos y colaboradores destacan esa capacidad para enseñar no solo técnicas sino una manera de mirar y de traducir el mundo en imágenes.

Con más de cinco décadas de carrera, Renata Schussheim sigue activa entre su taller en Buenos Aires, viajes y nuevos proyectos. El libro y la muestra en Italia son, más que balances, escalas de un camino que no muestra signos de detenerse.

En un mundo cada vez más acelerado y pixelado, su defensa del trabajo analógico suena casi como un acto de resistencia. Pero para ella no es resistencia: es simplemente la única forma que conoce de ser honesta con su propio proceso creativo.

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